La asociación sin ánimo de lucro ‘Forbidden Stories’, con sede en París, ha realizado una investigación donde concluye que al menos 50.000 móviles han sido objetivos del programa espía Pegasus de la empresa israelí NSO. ‘The Washington Post’ ha publicado la lista en donde figuran periodistas, activistas, políticos, empresarios y disidentes gubernamentales alrededor de todo el globo.

En dicha lista, donde aparecen supuestos objetivos y personas de interés para los gobiernos clientes de NSO, figuran personalidades como la esposa y la prometida del periodista disidente saudí Jamal Khashoggi, que allá en 2018 lo estrangularon y desmembraron en Consulado saudí de Estambul.

Además hay periodistas de medios como CNN, The Associated Press, Voice of America, ‘The New York Times’, ‘The Wall Street Journal’, Bloomberg, ‘Le Monde’, ‘Financial Times’, ‘El País’ o Al Jazeera.

En la nota de prensa publicada este pasado domingo, NSO ha negado todas las acusaciones y ha amenazado a ‘Forbidden Stories’ con «presentar una demanda por difamación». Además, ha añadido que las fuentes que ha utilizado ‘Forbidden Stories’ carecen de «base fáctica».

Sin embargo, la fuente de información de la investigación han sido las propias víctimas del hackeo. Amnistía Internacional (AI) realizó un análisis forense a los teléfonos que podrían estar siendo espiados en su laboratorio de seguridad y así fue como consiguieron las pruebas para confirmar sus sospechas.

En un comunicado, AI ha subrayado que ese software espía se utilizó para «facilitar la comisión de violaciones de derechos humanos a gran escala en todo el mundo».

La secretaria general de la organización, Agnès Callamard, ha destacado que la información revelada «pone al descubierto que el software espía de NSO es el arma preferida de los gobiernos represivos que intentan silenciar a periodistas, atacar a activistas y aplastar la disidencia, poniendo en peligro innumerables vidas».

Según ha enfatizado Callamard, los resultados de la pesquisa «echan por tierra cualquier afirmación de NSO de que tales ataques son poco frecuentes y obedecen a un uso fraudulento de su tecnología».

«Facilita abusos sistemáticos»

«Aunque la empresa afirma que su software espía solo se utiliza en investigaciones penales y de terrorismo legítimas, está claro que su tecnología facilita la comisión de abusos sistemáticos. NSO dibuja una imagen de legitimidad mientras saca provecho de violaciones de derechos humanos generalizadas», ha agregado.

En 2019 la empresa ya estuvo envuelta en un escándalo similar. La empresa Whatsapp, propiedad de Facebook, demandó a NSO por el uso de Pegasus contra 1.400 usuarios de la app de mensajería instantánea durante dos semanas. Por su parte, la empresa israelí negó la acusación y atribuyó a sus clientes la responsabilidad final del uso del programa.

Entre los móviles hackeados en 2019 figuran los de políticos independentistas catalanes como el expresidente del Parlament Roger Torrent, la exdiputada de la CUP Anna Gabriel, exiliada en Suiza, y el exconseller y diputado de ERC Ernest Maragall.

Modus operandi 

El programa de espionaje se instala en el teléfono del objetivo cuando el usuario pincha en un enlace. Una vez pinchado el enlace, el «spyware» tiene vía libre para recopilar correos electrónicos, grabar llamadas e interceptar mensajes de texto.

Sin embargo, es posible instalarlo sin necesidad del link. La investigación de ‘Forbidden Stories’ señala que el programa es «altamente invasivo» y que es capaz de acceder incluso al micrófono y a la cámara del teléfono afectado.

Supuestamente, solo cuerpos policiales y gobiernos pueden adquirir el programa Pegasus. La empresa defiende que el programa se utiliza para interceptar redes de narcotráfico, pedofilia y prostitución y prevenir «el crimen y actos terroristas».

Fuente: Naiz

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