Un reciente estudio sobre publicidad de alimentos realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en seis canales de televisión (dos generalistas, uno autonómico y tres de temática infantil y juvenil) revela que nueve de cada diez anuncios dirigidos a niños corresponden a productos no saludables.

La OCU ha examinado los anuncios de alimentos en televisión dirigidos a niños y ha comparado los resultados con otro estudio similar realizado en 2017.

La conclusión no deja lugar a dudas: la presión publicitaria de alimentos insanos sigue siendo en la actualidad tan alta como entonces.

En 2017, en colaboración con la Escuela Nacional de Salud, del Instituto de Salud Carlos III, OCU realizó un estudio que consistió en grabar toda la programación televisiva de un día de la semana de los canales generalistas Antena 3 y Telecinco, así como los enfocados a público infantil y adolescente de Boing, Disney Channel y Neox.

En este estudio comprobó que el 77 por ciento de los anuncios de alimentación no estarían permitidos basándonos en los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS): el 46 por ciento pertenecían a grupos de alimentos que no se deberían publicitar, como chocolates, galletas o bollería industrial, y el 31% a alimentos que no se permitirían anunciar por sus elevadas cantidades de grasa, azúcar o sal, entre ellos yogures, cereales de desayuno o aperitivos salados.

Además El 58 por ciento de los anuncios de alimentación recibirían una calificación D o E en el sistema de etiquetado nutricional Nutriscore, por lo que serían considerados no saludables.

Segundo estudio en 2021

OCU ha realizado ahora un nuevo estudio en las mismas cadenas, añadiendo un canal autonómico, llegando a un resultado casi idéntico: El 66 por ciento de los anuncios de alimentación no estarían nunca permitidos basándonos en los criterios de la OMS: el 41% nunca se podrían anunciar, y el 25 % tampoco por su mal perfil nutricional y a59 por ciento de los anuncios les corresponderían valoraciones Nutriscore entre D y E.

Comparando los dos momentos, OCU ha comprobado que ha aumentado el porcentaje de anuncios de alimentos saludables (etiqueta A) y ha disminuido el de nada saludables (etiqueta E), pero a cambio de engrosar el porcentaje de anuncios con etiqueta D.

Al final, el porcentaje de anuncios de alimentos no saludables (etiquetas D y E) apenas ha variado en un punto: 58 por ciento en 2017 y 59 por ciento en 2021.

Mucho peor que los anuncios para adultos

La mitad de los anuncios de alimentación grabados en 2021 corresponden a chocolates, galletas, bollería industrial, fast food y cereales de desayuno.

Alimentos que en la mayoría de los casos son catalogados como de consumo ocasional por su alto contenido en grasas, grasas saturadas, azúcares o sal.

Si se realiza el ejercicio de separar los alimentos dirigidos al público adulto (chocolates negros o con alto porcentaje de cacao, platos preparados, bebidas vegetales o salsas, entre otros) de aquellos que son alimentos muy consumidos por el público infantil y que en la mayoría de los casos el propio anuncio está focalizado en niños o jóvenes, como el cacao soluble (Cola Cao classic), chocolate (Kinder), fast food (Happy meal), galletas infantiles variadas (Tosta Rica, Dinosaurios, Chips Ahoy), cereales de desayuno (Choco Flakes), etc., las diferencias son evidentes:

En el caso de los anuncios para mayores, el 32 por ciento de los alimentos serían no saludables, ya que recibirían una valoración D o E, frente al 89 por ciento de los alimentos dirigidos a niños y adolescentes.

En los anuncios dirigidos a niños y adolescentes no encontramos ni una sola A o B, que corresponderían a los alimentos saludables: todo lo más es una C.

Los datos son elocuentes: cuando se trata de alimentación, nueve de cada diez anuncios de productos dirigidos a niños son de productos no saludables.

Contra el bombardeo de publicidad poco saludable

Como se puede comprobar, la presión publicitaria hacia los alimentos insanos que reciben los niños y adolescentes es muy alta.

No solo lo ha denunciado OCU sino también la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria que ha dado la voz de alarma: un estudio suyo concluye que tres de cada cuatro anuncios infringe el código PAOS, que se revela como ineficaz, y han recomendado sustituirlo por una regulación que proteja a los menores de la publicidad de alimentos y bebidas no saludables.

Fuente: El Mirón de Soria

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