El empresario Antonio Tortosa López fue condenado a cinco años de cárcel en 2019 por abuso sexual continuado a un niño de 12 años por la Audiencia de Almería, pero durante dos años ha mantenido contacto estrecho con alumnos de decenas de escuelas de verano y actividades extraescolares de colegios, según denuncian varias familias. Durante ese tiempo, tras la condena, el pederasta ha proseguido con ese contacto regular con menores a la entrada de los centros educativos. El Tribunal Supremo ratificó el pasado junio esa condena de la Audiencia y Tortosa ingresará en prisión previsiblemente este otoño.

“Este mismo verano este señor estaba en la puerta del colegio Lope de Vega, recibiendo a los niños, riéndose de todos nosotros”, denuncia la madre del menor abusado, de iniciales S. A. Tortosa es un empresario muy popular en la ciudad andaluza y antiguo hermano mayor de la Hermandad del Encuentro, cofradía donde tutelaba el grupo de niños recién ingresados como director de la vocalía de Educación y Cultura. Hace cuatro años, como director de la escuela de verano del colegio Lope de Vega, el empresario sentó a un menor “en sus piernas, metiéndole la mano por debajo de la ropa y tocándole sus órganos genitales con ánimo libidinoso, lo que hizo en al menos tres ocasiones”, detalla la sentencia del alto tribunal sobre la pederastia continuada.

A pesar de que el fallo de la Audiencia almeriense se dictó en 2019, la familia del menor abusado censura que algunos colegios hayan permitido el contacto continuo de Tortosa con alumnos. Otra madre, Herminia Solvez, ratifica estas relaciones: “A mi hijo autista le besaba la mano y le daba chucherías a través de la reja. Hace dos años me propuso que le diera el consentimiento para recogerlo y darle clase por las tardes, pero esa solidaridad tan grande no me cuadraba y lo rechacé”, explica Solvez, cuyo hijo acudía al colegio público de educación especial Princesa Sofía. Este centro prohibió al empresario que accediera al recinto tras la primera sentencia, pero otros colegios almerienses no fueron tan diligentes, denuncian las familias. “Lleva cuatro años en contacto con menores a diario, excepto los domingos. Nos sentimos impotentes porque hay más víctimas, pero nadie ha dado el paso. Lo peor de todo es que el mundo no sepa quién es”, critica la madre del niño abusado.

Fuente: El País

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