Los abusos al interior de la Iglesia y de la Compañía de Jesús son una dolorosa verdad que debemos reconocer y enfrentar. Durante mucho tiempo, esta fue una realidad que no se abordó de manera adecuada, hubo negación, silencio, minimización, ceguera, invisibilización e incluso, en algunos casos, se intentó justificar lo ocurrido”. Así comenzó el informe general entregado por la Compañía de Jesús, el pasado viernes 7 de mayo, a los denunciantes del ex sacerdote Jaime Guzmán Astaburuaga.

Más de 10 años después de la primera denuncia, y 50 después del primer abuso cometido por el ex sacerdote Guzmán, la orden religiosa hizo público el mencionado documento que recoge las investigaciones al ex clérigo,  junto con revelar los nombres de 17 jesuitas indagados por abusos sexuales.

Esto, en relación a un acuerdo realizado con los denunciantes del expulsado sacerdote, por diversos abusos cometidos por Guzmán cuando se desempeñaba como docente del Colegio San Ignacio El Bosque, a fines de la década de los 80.

A través de la información publicada sobre el sacerdote destituido, la organización jesuita reconoció, oficialmente, diversos vejámenes cometidos por Guzmán, expulsado este año de la Compañía de Jesús tras comprobarse los actos de violencia sexual que cometió.

Entre ellos, se enumeraron “casos graves de abusos con menores de edad”, que incluyen denuncias, no solo de producción de fotografías de niños y adolescentes desnudos, sino que de “tocaciones en la zona genital, masturbación, sexo oral e incluso un intento de penetración” por parte del jesuita desvinculado.

Estos abusos denunciados abarcan un período de cerca de 30 años, desde fines de la década de 1960 hasta la década de 1990, en diversos contextos, países y ciudades en Chile.

Según reconoció la organización, al menos cinco personas, que en su momento eran niños o adolescentes bajo el cuidado de Jaime Guzmán, han relatado abusos realizados por él. Respecto a la totalidad de víctimas, la Compañía de Jesús confirmó la existencia de 15 menores de edad vulnerados por el ex sacerdote.

Respecto al informe general, repasaron los procesos de 17 jesuitas denunciados por abuso en Chile, con 64 víctimas reconocidas hasta el momento. 34 de ellas eran menores de edad cuando ocurrieron los hechos, y 30 eran adultos.

Sebastián Milos, uno de los denunciantes del ex sacerdote Jaime Guzmán Astaburuaga, reconoció a El Desconcierto el valor del documento, que además fue “sorpresivo”, ya que no lo contemplaban dentro del acuerdo.

“Sorpresivamente sacan este informe más grande, y más público, que es bien potente”, comentó sobre el escrito, el cual es, a su juicio personal, “mucho más potente que el de Guzmán”. El empresario destacó el acto de transparencia que significa la difusión del texto, pero aseguró que el proceso de reparación no concluye con esta entrega.

Para los cuatro denunciantes que han encabezado las acusaciones a Guzmán Astaburuaga, este escrito de la Compañía de Jesús es un avance y un logro del proceso de denuncia y demanda emprendidos. “El inicio de todo camino de reparación comienza por el establecimiento de la verdad”, señalaron Allan Pineda, Daniel Palacios, y Juan Pablo Barros, junto con Milos.

17 sacerdotes

En el informe general, el Centro de Prevención de Abusos y Reparación (CPR) de la Compañía de Jesús expuso, primero, los nombres -y lugares donde acontecieron los hechos- de los jesuitas en ejercicio denunciados por abusos contra menores de edad, respecto de las cuales se llevó a cabo un proceso canónico y se determinó su verosimilitud:

  • Juan Miguel Leturia Mermod (Santiago, Osorno): Se conocen cinco menores de edad víctimas de diversas situaciones abusivas de connotación sexual, cometidas en la década de los 80 y 90. El 2006 se le prohibió de por vida el ejercicio de ministerio sacerdotal, y se le restringió el contacto con menores. Falleció el 2011 cumpliendo con las sanciones impuestas.
  • José Tomás Gatica Barros (Santiago): Se conoce una menor de edad víctima de diversas situaciones de connotación sexual cometidas el año 2007. El año 2010 se inició una investigación y se le suspendió su ordenación sacerdotal. Un año después, dimitió de la Compañía de Jesús, y al siguiente dimitió del Diaconado.
  • Raúl González González (Valparaíso): Se conoce un menor de edad víctima de situaciones abusivas de connotación sexual cometidas en la década de los 90. El año 2011 se le prohibió todo trabajo pastoral y contacto con menores de edad. Actualmente, vive en un hogar de ancianos cumpliendo con las sanciones canónicas.
  • Jaime Guzmán Astaburuaga (Extranjero, Chillán, Puerto Montt, Santiago): Se conocen 15 menores de edad, víctimas de diversas situaciones abusivas de connotación sexual, cometidas desde fines de los 60 hasta inicios de los 90. El 2012 se le restringió el contacto con menores de edad y se le suspendió del ejercicio público del ministerio sacerdotal, sanción renovada el 2017. El 2021 dimitió del estado clerical y lo expulsaron de la Compañía de Jesús. Actualmente cumple con un plan de supervisión de la orden religiosa con una serie de medidas restrictivas, entre ellas la prohibición de contacto con menores de edad.

  • Juan Pablo Cárcamo Velasco (Antofagasta, Osorno, Calera de Tango): Se conoce una persona menor de edad víctima de situaciones abusivas de connotación sexual, y dos mayores de edad víctimas de situaciones abusivas de connotación sexual y de abuso de conciencia, cometidas desde inicios de los 90 y en los 2010. El año 2016 se le suspendió del ejercicio de acompañamiento espiritual y de dar Ejercicios Espirituales, medida renovada hasta 2026. Reconoció los hechos y se encuentra cumpliendo con un plan de supervisión.
  • Leonel Ibacache Ortiz (Santiago, Puerto Montt, Antofagasta, Valparaíso): Se conocen seis menores de edad víctimas de diversas situaciones abusivas de connotación sexual, cometidas desde finales de los 60 hasta los 90. El 2018 se le impusieron medidas cautelares, y el 2019 se le expulsó de la Compañía de Jesús. Falleció en septiembre de 2020.

También se identificó a jesuitas en ejercicio, denunciados por situaciones abusivas en contra de personas adultas:

  • Eugenio Valenzuela Lang (Melipilla, Santiago): Se conocen seis mayores de edad, víctimas de transgresiones de límites en la esfera de la sexualidad y manipulación de conciencia, cometidas en las décadas de los 90 y 2000. El año 204 se le prohibió el acompañamiento espiritual el trabajo en la formación de jesuitas. El 2018 se le impusieron medidas cautelares, pero el 2019 solicitó la dimisión de la Compañía de Jesús antes de que concluyera el proceso de investigación.
  • Eduardo Tampe Maldonado (Puerto Montt): Se conoce una persona mayor de edad víctima de una transgresión de límites en la esfera de la sexualidad, delito frustrado por la acción de la víctima. El 2020 se le suspendió del trabajo pastoral, y hasta el momento se encuentra cumpliendo con un plan de supervisión.

Después, entregó los nombres de jesuitas fallecidos al momento de conocerse los hechos denunciados, quienes no fueron investigados canónicamente, pero cuyas víctimas recibieron el apoyo de la Compañía de Jesús para realizar indagatorias de carácter pastoral:

  • Carlos Berríos Pérez (Antofagasta): Se conoce un menor de edad víctima de situaciones abusivas de connotación sexual, cometidas en la década de los 70. El año 2018 se recibió la denuncia, seis años después de que Berríos falleciera.
  • Renato Poblete Barth (Santiago, Valparaíso): Se conocen cuatro menores de edad y 19 adultos víctimas de diversas situaciones abusivas de connotación sexual. El 2019 se recibió la primera denuncia, nueve años después de su muerte.
  • Felipe Denegri Morales (Santiago): Se conoce una persona menor de edad y tres mayores de edad, víctimas de diversas situaciones de connotación sexual, cometidas en la década de los 90. El 2008 dejó la Compañía de Jesús, y el 2019 se supieron las denuncias, tres años después de su fallecimiento.

Además, la orden religiosa indicó que “se han recibido cinco denuncias cuyas investigaciones previas, todas realizadas por profesionales externos a la Compañía de Jesús, no pudieron determinar la verosimilitud de los hechos denunciados”.

Por otro lado, señalaron que recibieron la denuncia en contra de un ex jesuita que dejó la Compañía de Jesús y el sacerdocio en los años 60. “El comité de Revisión concluyó que, por las características del caso denunciado, correspondía llevarlo ante los Tribunales Ordinarios de Justicia. El CPR asesoró y orientó al denunciante para seguir ese procedimiento, si así lo deseaba”, explicaron.

Dentro de los 17 casos contabilizados, se consideran seis casos acreditados con los jesuitas sancionados, cuatro denuncias que eran respecto de clérigos que estaban fallecidos, tres denuncias consideradas plausibles y una no plausible. Así también, dos nombres dimitieron del sacerdocio y salieron de la Compañía de Jesús antes de concluir la causa canónica, y cinco casos se consideraron no verosímiles. De estos, hubo tres casos en que además se inició investigación ante el Ministerio Público, y los tres fueron archivados en dicha instancia.

Sólo uno de los procesos indagatorios se encuentra en curso. Éste, en relación a una denuncia recibida el año 2020 en contra de un jesuita fallecido, que el 2018 había sido denunciado y sancionado canónicamente.

También, la orden religiosa agregó al listado los nombres de los clérigos Jeffries Burton y Wolfgang Statt, jesuitas extranjeros que estuvieron destinados en algún momento a una misión en Chile, denunciados por abusos cometidos en sus países respectivos.

“Ya cerrando esta etapa quedamos con la tranquilidad y satisfacción de haber abierto un espacio que ayudó a que muchas personas se atrevieran a dar el paso de entregar sus testimonios o denuncias, algunos incluso viajando desde lejos para aportar en la investigación”, destacaron al respecto los denunciantes de Guzmán Astaburuaga.

“También creemos que todo este proceso ha motivado la creación de nuevos protocolos de prevención y la propia creación del Centro de Prevención y Reparación. Este tipo de conductas no pueden volver a ser toleradas bajo ningún contexto”, cerraron Allan Pineda, Daniel Palacios, Juan Pablo Barros y Sebastián Milos.

Fuente: El Desconcierto

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