La banca incrementa las comisiones a los clientes para ganar facturación como alternativa a los bajos ingresos por intereses que reciben ante el prolongado escenario de tipos bajos. Ya son varias entidades las que han aplicado en los últimos meses el cobro a los clientes por retirar dinero de las ventanillas de las sucursales en vez de en los cajeros automáticos. BBVA fue el último en tomar esta decisión y, desde inicios de este mes, ya ha comenzado a informar a sus clientes de que a partir del 1 de enero cobrará una comisión de 2 euros a aquellos usuarios que quieran retirar efectivo de su cuenta corriente en caja. La única manera de evitar este cobro es que el cliente realice la operación en los cajeros automáticos del grupo financiero o que la cantidad que quiera sacar en ventanilla sea superior a los 2.000 euros.

El banco azul sigue así la senda ya iniciada por otras entidades en España como el Santander o CaixaBank. El grupo cántabro cobra desde abril un mínimo de 3,5 euros o el 4,5% del importe que se retire desde la ventanilla de sus sucursales. Por su parte, CaixaBank es más laxa a la hora de imponer comisiones y cobra 2 euros por el uso de la ventanilla siempre que la transacción se pueda hacer a través del cajero o por Internet y el cliente ya haya utilizado el servicio de caja cinco veces en el mes.

La medida tomada por estas tres entidades abre la puerta a que gradualmente, el resto de bancos que operan en España sigan la senda y vayan aplicando comisiones a la retirada de efectivo en caja, especialmente en un contexto en el que la banca está endureciendo las condiciones a los clientes a través de mayores vinculaciones si quieren disfrutar del famoso reclamo de «cero comisiones».

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera «injusto» que BBVA vaya a empezar a cobrar a sus clientes una comisión por las retiradas de efectivo en ventanilla y ha anunciado que realizará una consulta al Banco de España para que se pronuncie sobre la procedencia de esta práctica. La organización señala que el servicio de caja ya se retribuye a través de la comisión de mantenimiento y que este tipo de prácticas resulta un elemento más de exclusión financiera hacia las personas mayores y consumidores vulnerables, que deben enfrentarse a problemas sensoriales, cognitivos y de movilidad que dificultan situaciones sencillas como extraer dinero de un cajero.

El nuevo Programa Adiós Comisiones de BBVA, que entrará en vigor a partir del 15 de diciembre, eleva el importe mínimo de la nómina o ingresos domiciliados de 600 euros a 800 euros para las personas mayores de 29 años y, además, deberán tener domiciliado el pago de cinco recibos o realizar siete movimientos con la tarjeta de crédito, puesto que las operaciones con tarjetas de débito dejan de computar. La entidad también modifica la tarifa estándar aplicable a las transferencias realizadas desde una sucursal. Estas operaciones estarán exentas de coste si se hacen vía online. El banco también cobrará una comisión de 35 euros al año por el mantenimiento de la tarjeta de débito, siempre que el cliente no cumpla los requisitos del programa.

Exigencia de más vinculación

El Santander también anunció a inicios de mes que a partir del 5 de noviembre unificaría todas sus cuentas en Santander One (desaparece la Cuenta 1,2,3, entre otras) e incrementaría los requisitos de vinculación del cliente para poder beneficiarse de no pagar comisiones. Así, además de los ingresos de nómina o pensión, el uso de tarjetas y tener domiciliados tres recibos, exige contar con un producto de financiación o de ahorro o un seguro de hogar, auto, etc. Los clientes que solo tengan vinculada la nómina o ingresos, o solo un producto de ahorro, financiación o protección, pagarán 10 euros al mes por el mantenimiento de la cuenta y los usuarios inactivos pagarán 20 euros al mes.

CaixaBank también inició en octubre una nueva estrategia (después de retrasarla en abril por el coronavirus),que exige mayor vinculación a los clientes si quieren librarse de las comisiones. De hecho, la entidad cobra hasta 60 euros al trimestre, es decir, 240 euros, a los usuarios menos ligados a la entidad. Para evitar comisiones, el banco pide tener domiciliada la nómina o pensión o un saldo superior a 20.000 euros en fondos de inversión, seguros de ahorro o planes de pensiones. Además, los clientes deberán tener tres o más recibos domiciliados o hacer tres o más usos con la tarjeta de crédito al trimestre.

Bankia cobra desde el 23 de febrero 14 euros al mes y 28 euros de cuota anual a los clientes que no tienen domiciliada la nómina o es inferior a 700 euros. Además, cobra 6 euros al mes más 14 euros al año si no se da uso a la tarjeta de débito.

El Sabadell ya elevó los requisitos el año pasado y los clientes que no tienen vinculados ingresos, tengan un saldo inferior a 1.000 euros en productos de inversión o no contraten un seguro o servicio de renting, pagan 60 euros al año.

Fuente: El Economista

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