• 30 septiembre, 2022 12:43 am

Quinientos menores se fugaron de centros de acogida de Andalucía en 2020

Durante 2020, hasta 526 inmigrantes menores de edad se fugaron de los centros de acogida de la Junta de Andalucía en los que vivían. Así lo certifica un informe del Defensor del Menor andaluz, Jesús Maeztu, sobre la situación de los niños en la comunidad en el que se especifica que la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, que es la que tiene las competencias sobre estas instalaciones, consiguió reducir a un cuarto las huidas, que en el año anterior superaron las 2.300.

Esta cifra, detalla el documento, es similar a la del descenso de menores extranjeros tutelados por la Junta. Si el año pasado se registraron 954 ingresos, en 2019 fueron 3.394, un 72 por ciento más. La mayoría de ellos son de Marruecos -el 60 por ciento- y de Argelia -el 18,6-.

Estos datos de produjeron en un año marcado por la pandemia. Este hecho podría haber ayudado a disminuir también el número de fugas puesto que desde marzo y hasta mayo, las fronteras estuvieron cerradas y la movilidad dentro de España muy limitada debido a la pandemia de Covid-19.

Además, según indican los expertos, el destino de estos menores suele ser ciudades europeas o capitales del norte de España, objetivo de emigración que se marcan al salir de sus países de origen.

Detalla el Defensor del Menor que durante el año pasado, se produjeron 1.568 salidas de dichos centros en la comunidad. Pero no todas fueron huidas, ni mucho menos. De hecho, la mayoría de menores que abandonaron estos servicios lo hicieron porque cumplieron la mayoría de edad, momento en el que deben dejar estos centros 922, el 59 por ciento de ellos.

Cuando los menores llegan a esa edad, pierden la protección del centro de acogida. Por eso desde Igualdad se impulsan planes de ayuda para empujar a estos jóvenes a continuar con su vida. De esta forma, Andalucía cuenta con 838 plazas de alta intensidad para estos jóvenes. Estos centros tienen un presupuesto de 13,7 millones de euros, un 300 por ciento más que en 2018, destacan desde Igualdad.

Además, los chicos que al cumplir los 18 años deben irse del centro de acogida pueden entrar en el ‘Programa de Adquisición de Competencias Sociolaborales’, un instrumento que la Junta pone a disposición de los menores a partir de los 16 años y que pueden usar hasta los 25 para desarrollar sus competencias y habilidades. Porque, destacan desde la consejería que dirige Rocío Ruiz, el objetivo de la Junta con estos menores es «dotarles de suficientes herramientas para mejorar su empleabilidad y promover su integración, evitando situaciones de exclusión social».

Además de los menores que se fugan y quienes alcanzan la mayoría de edad, el Defensor Menor destaca que el año pasado hubo en torno a un centenar de chicos que consiguieron reunirse con sus familias. Fueron seis casos de reagrupamiento en su país de origen y 83 en España.

Precisamente en este caso están los niños que llegaron a Ceuta en la última crisis migratoria con Marruecos y sobre los que el líder del PSOE andaluz, Juan Espadas, señaló que «si se dan las condiciones para que el menor vuelva con su familia, que es lo mejor para el menor».

Maltrato infantil

Según detalla el informe del Defensor del Menor de Andalucía, en la comunidad se produjeron el año pasaron hasta 3.254 llamadas de posibles casos de maltrato infantil, una cifra casi igual que la del año anterior. Lo mismo que la pandemia y el confinamiento parece que redujo de forma significativa las huidas de los centros de menores, no detuvo los casos de maltrato.

Detalla el informe que la mayoría de las llamadas para alertar de maltrato a menores se produjo en Sevilla. Le siguen Málaga, Granada, Cádiz, Almería, Córdoba, Huelva y Jaén. Además, hay nueve llamadas que llegaron desde otras comunidades autónomas.

Destaca además el informe que el número de niños y adolescentes implicados en posibles situaciones de maltrato fueron 4.687 en 2020, es decir, un incremento del 6,6 por ciento. Cuando se analizan los casos en detalle, se observa cómo la mayoría de los agredidos tenían entre seis y 17 años (el 72 por ciento de los casos). El resto fueron niños de menos de cinco años.

Fuente: ABC Andalucía

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