Testimonios desgarradores de algunos migrantes, exmenores extranjeros no acompañados (‘menas’), procedentes de pateras que salieron del Puerto de Dakhla en Marruecos con destino al Muelle de Arguineguín al sur de Gran Canaria, ponen en jaque la gestión del Gobierno de Canarias y la red de centros de acogida de inmigración tutelados por la Fundación Respuesta Social Siglo XXI,  investigada por la Fiscalía de Menores y la Guardia Civil tras las denuncias de algunos monitores de esta ONG por presuntos abusos sexuales, uso de drogas y alcohol e irregularidades en el polémico centro de Puerto Bello que, finalmente, tuvo que ser cerrado por estos escándalos el pasado 14 de julio.

ElCierreDigital.com, medio de comunicación de referencia en el ‘caso Puerto Bello’, accede en exclusiva a algunas declaraciones de estos menores que ya han alcanzado la mayoría de edad y que rompen por primera vez su silencio. Están dispuestos a testificar ante la Guardia Civil y la Fiscalía. «Palizas, encierros, consumo de drogas, desnutrición y actitudes racistas«, aseguran haber vivido durante su estancia en este centro. «Malos tratos propinados por parte de algunos monitores de la Fundación Respuesta Social Siglo XXI» relatan, víctimas de la inmigración ilegal y del sistema de acogida migratorio en Gran Canaria.

«Llegué a España el 20 de octubre de 2020, fui admitido como menor en un centro de menores de Puerto Rico (centro de Puerto Bello gestionado por la Fundación Respuesta Social Siglo XXI), su director se llama Fernando Pérez Romero. Esta asociación gana mucho dinero, a cambio, la comida era poca y olía mal. Nos pegaban y llamaban a la policía para que nos pegaran también. Huimos de la injusticia en este país (Marruecos), y lo hemos vivido en este centro. Nos tratan como animales, no nos dan ropa ni comida buena, nos roban y nos golpean, incluso los trabajadores son testigos del maltrato que sufrimos, destruyendo nuestras vidas y nuestro sueño migratorio, hasta que algunos de mis amigos tuvieron que regresar a Marruecos a causa de esta asociación, y yo fui testigo de esto con mis propios ojos», asegura uno de éstos jóvenes.

Este migrante, actualmente mayor de edad, viajó desde el Puerto de Dakhla, donde operan las mafias de tráfico ilegal de personas, quienes facilitaron una patera a este varón cuando aún era menor de edad para llegar a Canarias, según su relato. Algunos migrantes, ex usuarios del centro de Puerto Bello, explican que «unos menores viajan gratis en patera, mientras otras familias marroquíes pagan a las mafias por un viaje en patera, para un solo hijo, alrededor de 2.000 euros».

Consumo y venta de drogas

«Todos  los jóvenes se convirtieron en víctimas de las cárceles sin motivo alguno. El gerente [de Puerto Bello, Rafael Bautista] da sus instrucciones y viene solo una vez a la semana, y el director jefe [Fernando Pérez Romero], ni siquiera visita el centro ni por ver la comida. Durante nueve meses ni estudiamos ni comemos bien. Este es un testimonio de la verdad solamente. Tiraron a los jóvenes a la calle sin comida, nos permiten entregar y tomar en el centro de menores todo tipo de drogas, pastillas alucinógenas, hachís, fumar…».

Otra víctima de este alojamiento migratorio, gestionado por la Fundación Respuesta Social Siglo XXI, un ex mena, explica para ElCierreDigital.com que «la culpa de lo que sucede en el centro de Puerto Bello, la tiene el director, Fernando Pérez Romero, ni champú ni duchas, ni nada…Un cuidador que se llama Said, vendía cocaína, chocolate, pastillas a todos los menores, lo traía (las drogas) a los menores al centro».

Cicatrices, autolesiones, palizas

Este migrante, B.E, se quita la camiseta durante sus declaraciones para poner de manifiesto ante la sociedad las cicatrices que tiene en los brazos y torso, debido a las palizas recibidas y a las autolesiones, como respuesta al mal trato recibido en el centro migratorio de Puerto Bello.

B.E. expresa las malas condiciones en las que se encuentra actualmente y realiza un llamamiento para ser asistido por las instituciones españolas: «Vine gratis en patera hasta Arguineguín, no tenía comida, no tenía nada…Pero (en Puerto Bello), cerraban los baños, nos pegaban con la porra, nos echaban agua fría, la comida mala, no nos daban la paga de la semana, ni ropa ni nada, todo ello la culpa la tiene Fernando [el director de centro de Puerto Bello], los cuidadores nos pegaban, me enviaron a Tabares por la cara, sin pruebas ni nada, solo quiero que me ayuden a arreglar mis papeles porque estoy durmiendo en la calle, pido Justicia».

Igualmente, Mohamed M., migrante y ex usuario de este centro, sostiene que no tuvo que pagar a ninguna mafia para viajar a la isla desde Marruecos: «Vine en patera a Puerto Bello. Fernando, el director del centro, nos encerraba en el baño, comía en el suelo, estuve seis días encerrado en el baño, cogí un cuchillo y me corté por la rabia que sentía, [señala las cicatrices de su cuerpo], nos suben a una azotea, para que recojamos la basura y nos pegan, no sacan afuera a limpiar la carretera, nos daban poca comida y los cuidadores nos pegan, cuidadores tanto de nacionalidad española como marroquí, nos dejaban dormir en la calle si llegábamos cinco minutos tarde…Ahora duermo en la calle, en un cartón, nos han echado a la calle, otros fueron a la cárcel, otros los han enviado a mi país, todos lo que han estado en el centro han sido maltratados, a algunos chicos los llevan con una firma para trabajar como jardineros por la cara, sin pagarles nada…».

Migrantes abandonados en las calles

«Soy uno de los hijos del centro de Puerto Bello, el cual pertenecía a la Fundación Respuesta Social Siglo XXI. Fui uno de los primeros chicos que entraron a ese centro, ya que entré el día que abrió. Algunos de los trabajadores nos trataron con racismo y siempre llamaban a la policía para reprimirnos, golpearnos, amenazarnos. A pesar de haber entrado de los primeros, el día 15 de julio, me sacaron del centro, hacia un centro de esa fundación. Yo le comuniqué a la policía que en el centro de Puerto Bello, a lo largo de todo el tiempo que estuve allí, no nos daban buena comida, no nos impartían clases de español, no nos apuntaron a ningún curso, la dirección del centro nos suministraba cigarrillos a los chicos», desvela un migrante, L.R., que está dispuesto a acudir a la Fiscalía y a la Guardia Civil para poner en conocimiento estos hechos, con una profunda tristeza, expresa en El Cierre Digital.

También añade: «Han dejado a muchos chicos mayores en la calle, porque no les han buscado otro centro, y en mi caso, no me han ayudado a gestionar mi pasaporte, solo me ponían excusas para no hacerlo, me decían que el consulado de Túnez no se encuentra en Gran Canaria, por lo que decidieron no ayudarme, dejarme a un lado, y quitarse el ‘problema’, enviándome a otro centro con otra fundación».

Monitores corroboran la versión de los menas

ElCierreDigital.com ha contrastado la versión de los menas, mayores de edad en la actualidad, con la de los monitores que han denunciado a la Fundación Respuesta Social Siglo XXI. Estos educadores, algunos de los cuales fueron despedidos tras estallar el escándalo, corroboran la veracidad de los testimonios de los migrantes.

Aseguran los educadores que «existen más testimonios de la misma índole, de otros migrantes víctimas, con idénticas circunstancias sufridas en este centro, que deberían ser recogidos por la Fiscalía y la Guardia Civil. Igualmente, deberían permanecer bajo custodia policial los ordenadores y facturas de esta fundación, material del que desconocemos su paradero, desde que Puerto Bello fue cerrado bajo la presión social ejercida por los vecinos y las denuncias de los trabajadores de estos alojamientos migratorios».

Un centro de salud es testigo de las lesiones

Otros testigos de cargo sobre esta lamentable situación sufrida por los menas alojados en Puerto Bello son los médicos y enfermeros del Centro de Salud de Arguineguín, «donde los educadores acudíamos a diario con los menores migrantes, por las agresiones que recibían y por sus propias autolesiones, que podían ser tremendas. Incluso un menor llegó a coserse la boca para no hablar más sobre las palizas que recibía en estas instalaciones».

«Los sanitarios de este centro se escandalizaban tratando las heridas de los menas, sin entender cómo los directivos de la Fundación Respuesta Social Siglo XXI, permitían este tipo de violencia en Puerto Bello», confirman trabajadores de esta fundación denunciada e investigada por la Guardia Civil.

Denuncian racismo de la secretaria de VOX

La secretaria de VOX Las Palmas, María Ángeles Barroso, fue cesada de este cargo recientemente por la formación de Santiago Abascal en un comunicado en el que el partido elogiaba su colaboración y confirmaba su continuidad junto a la directiva política en Gran Canaria, según confirman afiliados a Elcierredigital.com.

Sin embargo, consultados miembros de VOX en Gran Canaria, argumentan que «Barroso sigue moviendo hilos en el partido desde la sombra, a pesar de su cese para guardar las apariencias al destaparse que estuvo trabajando en Puerto Bello, contratada por esta fundación denunciada y contratada por la consejera de Derechos Sociales, Noemí Santana, de Unidas Podemos, partido que gobierna en Canarias mediante un pacto con el PSOE».

Pero aquí no acaban los escándalos en torno a la exsecretaria de VOX, señalada igualmente por unas polémicas grabaciones que provocaron el abandono del excandidato al Congreso, José María Vázquez, y la implantación en las elecciones del 2019, como cabeza de lista, del actual diputado por VOX Gran Canaria, Alberto Rodríguez.

Algunos ex menas de Puerto Bello, junto a trabajadores de esta fundación, confirman que la exsecretaria de VOX Las Palmas, María Ángeles Barroso, ha tenido comportamientos de índole racista contra los menores migrantes, e incluso llegó a manifestar a los menas, en presencia de educadores, que «jamás estos niños migrantes irían al colegio de su propio hijo, ni se integrarían nunca en la sociedad canaria».

Por otra parte, extrabajadores de Puerto Bello confirman que «Barroso es el brazo derecho del responsable de este centro, Pérez Romero y de la designación de Barroso como directora de otro centro de menas denominado ‘Vegueta’, en Las Palmas de Gran Canaria, instalaciones denunciadas por los propios menores, usuarios en la actualidad, por recibir palizas y por comportamientos racistas».

Algunos trabajadores de Puerto Bello se enfrentaron a Barroso a causa de sus prácticas con los menores. Es más, reseñan que «Barroso no quería vínculos entre educadores y menas. Entonces, ¿las palizas que reciben los niños no es otra forma de crear un vínculo negativo?», se preguntan ante las agresiones en estos centros migratorios.

Más centros conflictivos

Otro de los centros conflictivos gestionados por la Fundación Respuesta Social Siglo XXI, se ubica en un municipio grancanario de elevado poder adquisitivo, denominado Tafira. Este centro de menas fue inaugurado tras estos escándalos con los migrantes y, en la actualidad, está dirigido por el ex director de Puerto Bello, Fernando Pérez Romero, hecho criticado por algunos trabajadores de estas instalaciones, además de por los educadores despedidos.

«Los menas de Puerto Bello fueron trasladados a este centro de Tafira, pero al ser el mismo director, con idéntica gestión y dinámicas con los menores, surgen los mismos conflictos, se consumen drogas y alcohol en el recinto, se producen peleas internas y conflictos continuos con los vecinos que en varias ocasiones han solicitado la intervención policial debido a las broncas y okupación ilegal de viviendas en la zona», manifiestan en este medio.

Solidaridad migratoria

Por otra parte, los usuarios del centro de Tafira están manteniendo una actitud solidaria con los menores o mayores de edad que se encuentran viviendo en la calle, en los alrededores de estas instalaciones, a los que auxilian. Recogen garrafas de agua y comida del centro que utilizan para asistir a sus propios compatriotas procedentes de Marruecos, El Sáhara, o de origen subsahariano, indican sus educadores.

Sin embargo, la dirección del centro, comandada por Pérez Romero, se opone a este tipo de solidaridad entre niños migrantes, según relatan los trabajadores.

Investigación de Fiscalía y Guardia Civil

La Fiscalía de Menores de Las Palmas de Gran Canaria y la Guardia Civil continúan las investigaciones sobre la gestión de la Fundación Respuesta Social Siglo XXI en el centro de menas (Menores Extranjeros No Acompañados) de los apartamentos de Puerto Bello, tras las denuncias de algunos monitores de esta ONG respecto a presuntos abusos sexuales, prostitución, altercados violentos, uso de drogas y alcohol entre estos migrantes y diversas irregularidades achacadas a los directivos de este recurso, hechos que pusieron en conocimiento a través de un correo electrónico masivo remitido a Presidencia de Gobierno de Canarias, Consejería de Derechos Sociales y otras instituciones públicas.

Según informan monitores denunciantes de esta situación fueron citados por la Fiscal, Beatriz Sánchez, y declararon en su presencia estas irregularidades, manteniéndose a la espera de que se tomen medidas contundentes por parte de estas autoridades.

Sin embargo, fuentes consultadas por este medio, cercanas al exdirector de Puerto Bello, Fernando Pérez Romero, declaran que su círculo ha manifestado que «no tenían conocimiento de estos graves hechos, y que estos escándalos, al parecer, quedarán en nada».

Elcierredigital.com se ha puesto en contacto con la Fundación Respuesta Social Siglo XXI que, por el momento, ha rechazado hacer declaraciones al respecto.

Fuente: El Cierre Digital

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