Hace tan solo unos días, este 26 de agosto,  la Comunidad de Madrid aprobaba una partida de 53,3 millones de euros para aumentar en 350 las plazas en residencias para niños tutelados en la Comunidad de Madrid. Una cifra que podría elevarse incluso hasta las 420 plazas, según informa la administración madrileña. La noticia ha caído como jarro de agua fría entre los defensores del acogimiento familiar. «Estamos sorprendidos e indignados, resulta que el Defensor del Pueblo y hasta Naciones Unidas han alertado del altísimo número de menores que viven en España en residencias y en vez de ponerle fin, en Madrid se decide dar más dinero para perpetuar este modelo. Es un auténtico drama, lo que necesitan los niños es crecer en un entorno familiar», lamenta María Arauz de Robles, presidenta de la Asociación Estatal de Acogimiento Familiar (ASEAF).

En 2018 (últimos datos disponibles) en España había más de 21.000 niños y niñas en acogimiento residencial -cerca de 2.000 en la Comunidad de Madrid-. Una cifra que no ha dejado de aumentar en los últimos años. «Es una situación muy preocupante, porque lo que siente un niño que crece en una residencia es que no le importa a nadie, esa es su percepción. Es cierto que tienen sus necesidades básicas y educativas cubiertas pero también muchas carencias afectivas«, explica. «Es difícil crear vínculos y apegos con cuidadores que se turnan, que aparecen y desaparecen. Encontrarán educadores con los que tengan más afinidad, que seguramente serán maravillosos, pero los niños al final saben que son el trabajo de esa persona, sienten que no les quieren gratis, y eso les pesa terriblemente«, confiesa Arauz de Robles. «Los menores necesitan tener unas figuras de referencia únicas y estables, las precisan para crecer sanos mentalmente»,  apostilla.

Lo que siente un niño que crece en una residencia es que no le importa a nadie, esa es su percepción

 

Una ley incumplida

Hace cinco años se aprobó la Ley Orgánica 8/2015 de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia. «Fue muy esperanzadora porque por fin ponía el foco en el acogimiento familiar frente al residencial, entonces pensamos que esa ley se iba a cumplir y que las administraciones iban a concienciarse, pero un lustro más tarde todo sigue igual, y la razón es que hay muchos intereses creados», apunta la presidenta de ASEAF.

«Cuando se aprobó esta ley hubo muchas manifestaciones de los trabajadores de residencias en contra diciendo, oye que nos van a cerrar los centros, que nos quedamos sin trabajo. Desde un punto de vista humano es comprensible, pero si pensamos en el niño no. Tiene que prevalecer el interés superior del niño, por encima de cualquier otro interés», insiste.

Los niños tutelados en centros sienten que no les quieren gratis, y eso les pesa terriblemente

Según las cifras que se deducen del Comunicado de la Comunidad de Madrid, el coste mensual que van a recibir los centros de menores por cada niño tutelado asciende a 6.345 € al mes. «Las cifras son escandalosas. Es dura la palabra, pero hay que utilizarla, aquí alguien hace negocio, porque si no esto no tiene explicación», denuncia Arauz de Robles, que recuerda que las familias de acogida solo perciben 2.500 euros al año de ayuda. «Es una opción más ventajosa en todos los sentidos, para la salud y el crecimiento del niño y también económicamente, entonces por qué no se apoya», se pregunta. «Lo que no entendemos es a qué esperan las administraciones para dar un vuelco a este sistema de protección que tiene tantas carencias», repite. «Están haciendo lo contrario y el ejemplo más claro es este de la Comunidad de Madrid, que aumenta las plazas de acogimiento residencial en vez de trabajar para cambiar el paradigma hacia un modelo de acogimiento familiar más beneficioso para los menores», recalca.

«Las familias de acogida no creemos que el acogimiento se deba hacer por dinerono queremos que el negocio del residencial se traspase al familiar, en absoluto, no pedimos recursos directos, pedimos que la Comunidad de Madrid revise en profundidad el sistema de protección a la infancia y se dote de los medios materiales y humanos suficientes para establecer un sistema de acogimiento familiar similar a otras comunidades autónomas en España en las que el acogimiento residencial es subsidiario al ser más perjudicial para el desarrollo de los menores”, añade Arauz de Robles.

El coste mensual que van a recibir los centros de menores por cada niño tutelado asciende a 6.345 € al mes

El acogimiento familiar: una medida prácticamente desconocida

«Sabemos que los centros tutelados no van a desaparecer nunca del todo, que tiene que existir el acogimiento residencial porque hay casos concretos que así lo exigen, pero debe convertirse en lo que dice la ley en España y en lo que dice Naciones Unidas que debe ser: una medida temporal y de último recurso, que de verdad los niños acaben ahí cuando se hayan explorado todas las opciones y no haya más remedio», defiende.

«Hacen falta campañas de comunicación y captación de familias acogedoras, crear cultura de acogimiento en nuestro país, porque los datos reflejan que solo una pequeña parte de la población conoce esta medida de protección que es tan valiosa. Nuestra percepción es que si se conociese más habría muchísimas familias dispuestas a acoger, a tenderle la mano a esos menores que tanto lo necesitan«.

Fuente: Nius Diario

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