Con el objetivo de analizar y comprender el abuso sexual en la infancia y adolescencia en España, la Fundación ANAR ha realizado el primer estudio que aborda la evolución de este silenciado problema en los últimos 11 años desde el punto de vista de las víctimas, y que arroja luz sobre asuntos como el perfil de éstas y de los agresores, las formas de abuso, las reacciones del entorno, los síntomas o las consecuencias, entre otros.

“Mediante este estudio la Fundación ANAR tiene el propósito de abordar con datos esta problemática para legitimar el daño de las víctimas y visibilizar que se trata de un hecho mucho más frecuente de lo que podamos esperar” declara Benjamín Ballesteros, director de la investigación y de los Programas de ANAR.

Para ello, el Centro de Estudios de ANAR ha analizado un total de 89.808 llamadas sobre abuso sexual que fueron necesarias para atender los 6.183  casos ayudados por ANAR y utilizados en este estudio longitudinal que aborda los años de 2008 a 2019.

Se trata de un estudio sin precedentes que constituye una referencia por poseer una base de datos única y por la cuidada recogida de información que permite mostrar la complejidad del fenómeno:

“El enorme volumen de casos de abuso que analiza este estudio posee un valor único porque sería imposible lograr que las víctimas, siendo menores de edad, respondan a un encuestador sobre este tema. Conscientes de ello, hemos hecho un gran esfuerzo por ofrecer a la sociedad algo único y sin precedentes, para visibilizar una realidad oculta y silenciada, y promover un cambio en nuestra sociedad”, destaca Ballesteros.

Entre los resultados que el estudio revela destacan el crecimiento exponencial de este grave problema y de fenómenos como las agresiones en grupo.

CRECIMIENTO EXTRAORDINARIO EN TODA LA DÉCADA

 La tasa de crecimiento de los casos de abuso fue de un 300,4%, lo que indica que se han multiplicado por 4, pasando de 273 casos en 2008 a 1.093 casos en 2020. Además, mientras que el incremento anual del número de casos fue de un 14,3% de media, en los últimos 5 años se ha disparado al 20,5%, aumentando especialmente los abusos a través de las tecnologías: Grooming (36,7% de crecimiento anual) y Sexting (25,0%).

 MUJER ADOLESCENTE, LA VÍCTIMA MÁS FRECUENTE

Las víctimas son en su inmensa mayoría mujeres (78,3%), de las cuales el 59,1% son adolescentes de 13 a 18 años. 1 de cada 5 casos son varones, en su mayoría menores de 12 años (53,4%).

La mayoría de los abusos sexuales se produjeron de forma reiterada (69%).

Además de ser abusadas, las víctimas tuvieron que soportar violencia física o intimidación en el 53,6% de los casos. El estudio revela que la violencia es mayor hacia las mujeres y sobre todo cuando llegan a ser adolescentes.

En cuanto a los tipos de abuso, la mayoría se concentran en: tocamientos obscenos hacia la víctima o hacia el agresor y abuso con penetración. Uno de cada 10 casos de penetración fue con violencia física.

En el 22% de los casos la tecnología estuvo implicada en el abuso, y el 1,6% había consumido algún tipo de droga.

El estudio muestra que los síntomas más frecuentes que las víctimas presentan son: cambios bruscos de ánimo, síntomas psicosomáticos, conocimientos sexuales no adecuados para su edad, conductas sexuales explícitas y agresividad.

¿QUÉ FALLA EN EL ENTORNO?

En el 80,2% los abusos no dejan marcas o heridas. “Las víctimas tienen gran dificultad para demostrar el abuso porque en muchos casos no hay señales físicas y por desgracia las reacciones del entorno no son de apoyo: niegan los hechos en el 37,8% de los casos, justifican o encubren al agresor en un 31,1%; se da negligencia o falta de reacción en un 23,9%; y, por último, culparon a la víctima en un 7,2%”, comenta la directora del Teléfono/Chat ANAR, Diana Díaz

Por todo ello, del 43,3% de los casos que mostró intención de denunciar, solo formalizaron denuncia el 10,6%. De ellos, el 18,2% se archivó judicialmente por falta de pruebas.

 PERFIL DEL AGRESOR

 Es un hombre, de la familia o del círculo de confianza, mayor de edad, que actúa en solitario y que abusa en la casa del menor de edad:

  • El padre biológico sigue siendo el agresor principal en el 32% de los casos.
  • Aumenta la proporción de parejas de la madre (1,7% en 2008 a 6,2% en 2018).
  • Disminuye adultos conocidos o de confianza (6,2% a un 1,6%).
  • Aumentan las agresiones en grupo ‘Manadas’: víctima agredida por 2 o más personas, pasando de un 2,1% a un 10,5% en 2018.
  • Violencia de género: En la última década hay un crecimiento de los abusos cometidos por novios, parejas y exparejas de la víctima, que pasan de representar el 3,3% del total de los casos en 2008 al 6,3% en 2018.

LOS MENORES MÁS PEQUEÑOS

Los menores de 12 años tienen mayor riesgo, están más desprotegidos y poseen menor capacidad de reacción: en este grupo hay mayor porcentaje de varones (53,4%), el abuso se suele producir en su propia casa y por un familiar cercano.

“La reacción más habitual con los más pequeños es la negación de los hechos (40,9%) y la negligencia o falta de reacción (27,8%). En los pocos casos en  que se denuncia (10,6%), es más habitual el archivo judicial por falta de pruebas y la no identificación de daños por parte del profesional (11,3% frente a 5% en edades superiores)”, explica Sonsoles Bartolomé, directora del Departamento Jurídico del Teléfono ANAR.

El estudio constata que todos los parámetros analizados han empeorado a lo largo de la última década: aumenta el tiempo de padecimiento, la frecuencia de las agresiones, la gravedad y la urgencia se mantiene en las cotas más altas, siendo en el 95,3% de los casos necesario actuar con urgencia media o alta.

PROPUESTAS ANAR

Junto con el estudio, ANAR propone una serie de recomendaciones para su prevención, detección y protección de las víctimas, así como cambios legislativos importantes (Ver recomendaciones detalladas del informe.)

Por último para frenar esta lacra, ANAR pide a la sociedad que se sume firmando el Manifiesto ANAR contra los abusos sexuales a niños, niñas y adolescentes en www.anar.org/firma-contra-el-abuso-sexual

Fuente: Fundación Anar

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