La pandemia ha provocado una ola de suicidios e intentos en Francia. El nuevo fenómeno incluye a empresarios ante la pérdida de sus empresas, la imposibilidad de seguir manteniendo a sus empleados y la falta de futuro. El tribunal de comercio de Bobigny, en el departamento de Seine St Denis, al lado de París, va a proponer desde este miércoles una ayuda psicológica a los patrones, en colaboración con el MEDEF, que reúne a los capitanes de la industria en Francia.

APESA ha sido bautizada esta ayuda psicológica a los empresarios en sufrimiento agudo y destinada a aquellos hombres de negocios que están al borde del suicidio. Estará en acción al final de enero y propondrá cinco consultas, en gabinetes psicológicos, a los jefes de empresas al borde del abismo.

Desde la epidemia se habían incrementado los dispositivos de ayuda ya existentes para los empresarios. Entre ellos estaban los procedimientos de conciliación del tribunal de comercio y centros de información sobre la prevención de dificultades de empresas. Pero hasta ahora no había un abordaje psicológico en esta crisis.

«De héroe a cero»

Bastian Brunis, el patrón del MEDEF, lo apoya ampliamente. Él fue elegido presidente del Medef 93-94 y puso su mandato bajo el signo de “ayuda a las empresas en dificultades”. Ahora aceptó rápidamente este dispositivo que está destinado a aquellos empresarios al borde del suicidio a causa de la angustia económica y las dificultades que genera la pandemia. Su empresa de comunicación Solicom fue salvada. Pero en este período angustiante en Francia y con serias dificultades económicas, el ve y conoce por su propia experiencia la desesperación de los pequeños patrones, de los comerciantes con sus economías ya fragilizadas.

Fue él quien expuso primero su experiencia personal: ”Yo tuve el sentimiento de pasar de héroe a cero”, contó. “Anunciar a mis asalariados, mis clientes, mis socios, mi familia, la realidad de una situación que no podía manejar más pero sentirme culpable, avergonzado de no haberlo anticipado. Yo, que tenía éxito en todo, esta vez la enmerdé”, contó.

Un desafío será que los empresarios hablan de sus penas, de sus angustias, de su sentimiento de culpa. “Los jefes de empresas hablan raramente de sus dificultades. Eso viene acompañado por un sentimiento muy fuerte de culpabilidad o de negación. Siempre tienen la impresión de ser responsables de lo que les pasa. Es un circulo vicioso, que se cumple a rajatabla: quiebra, divorcio, depresión y muerte. APESA es el último paso antes de la muerte” describió.

Un tribunal listo para ayudar

En el tribunal comercial de Bobigny están completamente comprometidos con el proyecto. El doctor Patrick Roulette, presidente de la Comisión empresas del tribunal, quiere borrar los prejuicios de las empresas frente al proyecto.”Todos no son ricos ni las empresas están en dificultades a causa de la malversación de sus dirigentes. Nosotros no podemos permanecer insensibles a su angustia”, explicó.

El presidente del tribunal de comercio, Francis Griveau quiere que el dispositivo y la asociación, “esa mano tendida”, “no sea vista como un sepulturero de empresas pero como una ayuda. Venir al tribunal de comercio no debe ser visto como una infamia” afirmó.

El anticipa grandes dificultades para las empresas en marzo y abril, cuando “ellas o los comercios que están bajo perfusión del estado durante la crisis del Covid, deben desembolsar las cotizaciones sociales de la URSAFF”.

Según el MEDEF, muchos patrones de empresas ya han caído. No recibieron la ayuda del estado, ni el desempleo parcial o los descuentos de los alquileres. El MEDEF cree que el 65 por ciento de las empresas no ha consumido el préstamo garantía del estado (PGE).

Los números que llegan al tribunal alarman a los magistrados. En el 2020 se presentaron tres veces más procedimientos de prevención, una medida previa a la administración judicial. La URSAFF no intima más a las empresas que no pueden pagar sus cargas “para darles un poco de oxígeno”. El MEDEF cree que entre 300 a 400 empresas van a terminar en el tribunal de comercio.

Centinelas de ayuda

Ante esta perspectiva, el tribunal, el MEDEF, los abogados del tribunal y los expertos contables serán los “centinelas” encargados de detectar a empresarios desesperados.

“Esos centinelas serán reclutados este mes. Todos tienen un lazo de confianza con las empresas y su rol será irlos a buscar para poner fin a su soledad y ponerlos en contactos con un psicólogo”, explicó el Bastien Brunis del MEDEF.

Seine St Denis, un territorio de inmigrantes y trabajadores de salario mínimo, que trabajan en empresas medianas, pequeñas y grandes desplazadas en el departamento. Ellos sufren junto a sus patrones. Son ya desempleados sin futuro. Las estructuras más pequeñas son las más frágiles y el departamento de Seine St Denis se transformará en “un terreno de experimentación” porque allí existe la solidaridad de los migrantes y la resiliencia de los que los emplean. Una fórmula para sacarlos de la depresión: volver a hacer renacer juntos la empresa y devolver los préstamos que los asfixian hoy.

Fuente: Clarín

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