Carlos, Mauricio y Roberto tienen en común su parentesco con el fugitivo más buscado de España. Son hermanos de Antonio Anglés, considerado por tribunal como el autor del triple crimen de las niñas de Alcàsser. Años atrás cambiaron sus apellidos (ahora responden a las iniciales de M. M. ), pero no han logrado evitar que su familia se vea envuelta en otro caso marcado por la violencia.

Así, mientras Antonio Anglés continúa en la lista de prófugos de la Interpol por los asesinatos de Miriam, Toñi y Desirée, tres de sus hermanos se sentarán en el banquillo de los acusados por los delitos de extorsión en concurso con lesiones, tenencia ilícita de armas y contra la salud pública.

El juico contra Carlos, Mauricio y Roberto y un cuarto individuo estaba señalado para este martes a las once y cuarto de la mañana en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia. Sin embargo, la vista se suspendió tras no alcanzarse un acuerdo de confirmidad entre las partes, según han explicado a ABC fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV).

La Fiscalía solicita inicialmente para los procesados penas de entre cinco y doce años de prisión a la espera de que la Audiencia fije una nueva fecha para la celebración del juicio.

Según relata la acusación pública en su calificación jurídica, los acusados abordaron en la casa de uno de ellos, en la localidad valenciana de Massanassa, a un hombre al que habían citado previamente para recriminarle que hubiera robado 500.000 euros guardados en un vehículo de la marca Ferrari propiedad del pequeño de los Anglés, según avanzó este martes «Las Provincias».

Patadas, puñetazos y una jeringuilla

De acuerdo con el escrito de calificación del fiscal, cuando la víctima negó la acusación, uno de los encausados le encañonó con una pistola y le amenazó con clavarle una jeringuilla infectada, según le dijo, con Sida.

A continuación, los cuatro acusados le propinaron patadas y puñetazos. Consiguieron así -según señala el fiscal- doblegar su voluntad para obligarle a acompañarles a una notaría, donde firmó la cesión del cuarenta por ciento de las acciones que poseía en una gasolinera de Yecla (Murcia) a favor de uno de ellos, que era copropietario de la empresa.

Tras aquel suceso, que se produjo en enero de 2018, el empresario denunció a los hermanos Anglés (ahora M. M. ) y al cuarto hombre que les acompañaba. La Policía Nacional procedió a detenerlos. En uno de los registros hallaron 78 gramos de hachís, 19 gramos de heroína y dos dosis de cocaína en casa de uno de los familiares de Anglés. Un apellido que vuelve a verse envuelto en acusaciones de delitos graves veintiocho años después del triple crimen de las niñas de Alcàsser que conmocionó a España.

Fuente: ABC

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