• 19 mayo, 2022 10:26 pm

Investigan los abusos a una menor tutelada de 12 años en Mallorca

«No confío en el IMAS. Tengo miedo de que a mis hijos les pase algo». Ana C. ya no sabe qué hacer. Le quitaron la tutela de sus dos hijos por desamparo y desde entonces dice que sus niños han estado «desprotegidos». El IMAS, la institución que gestiona la atención de los niños apartados de sus familias en Mallorca, los dio en acogida a dos familias.

Tiempo después, el colegio alertó de que había indicios de maltrato por parte de estos padres de acogida. «Los dejaban solos en casa, apenas les daban comida, les castigaban en la escalera casi desnudos». Cuando Ana leyó el informe y pidió explicaciones, le quitaron las visitas durante un año. «No quieren rendir cuentas, no quieren que nos enteremos de las barbaridades que hay ahí dentro», denuncia amargamente sobre la gestión del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales, que está en el punto de mira desde que en 2020 trascendió que tenía 16 casos de explotación sexual de menores tutelados por la institución gobernada por socialistas, Podemos e independentistas.

Desde entonces, sigue el goteo de denuncias por abusos sexuales dentro y fuera de los centros de acogida.

Ana es una de las familias afectadas por el descontrol del IMAS. Hace seis años, pidió una guarda por «problemas familiares». Al principio todo fue bien. Cuenta que era como una custodia compartida entre la institución pública y los progenitores. Ana llevaba a sus hijos al médico, iba a las reuniones del colegio aunque los niños vivían con una familia de acogida. Un día el centro educativo notificó que había indicios de maltrato por parte del acogedor. «El IMAS ingresó a los dos niños en un centro y me quitó las visitas, como si yo tuviera la culpa. Los padres de acogida no tuvieron represalias y se quedaron objetos personales de los niños: el reloj de la comunión, ropa, zapatos y el material escolar», se queja sobre la forma de proceder del gobierno insular.

Las alarmas sobre la atención de sus hijos volvieron a saltar en octubre de 2021 cuando se enteró de que su hija –ahora de 15 años- fue presuntamente abusada sexualmente. «La técnica me citó y me dijo a bocajarro: ‘Tu hija no es virgen, hay una investigación’». Desde entonces, Ana llama casi cada día al centro para preguntar cualquier dato que pueda aclarar sobre este escabroso tema, pero se queja de que le ocultan información y la mantienen al margen. «Lo único que me dijeron fue que no preguntara a la niña ni la presionara porque estaba en proceso para que fuera a la psicóloga. Cada vez que llamo, me dicen que estos temas llevan su curso y que ya me citarán, pero todavía no me han dicho nada y la niña, que yo sepa, sigue esperando el tratamiento con Yolanda, la psicóloga».

Durante estos meses, no ha podido ver ningún parte médico ni denuncia o documento que acredite una investigación. La única consecuencia de todo esto ha sido una notificación de que la niña no podrá dormir en su casa cuando haya visitas. «De nuevo, como si yo tuviera la culpa de la mala gestión del IMAS», critica la progenitora, que no se da por vencida y sigue indagando por su cuenta.

Hace poco, Ana pudo averiguar que la investigación por presuntos abusos sexuales contra su hija se remonta a hace «tres o cuatro años», cuando la niña tenía 12 años. Un trabajador interno le corroboró de forma confidencial que el IMAS está investigando un abuso sexual -no una violación, le aclaró- «y que no venía de ahora sino de tiempo atrás». En la agresión estarían implicados varios menores del mismo centro de acogida, aunque actualmente ya no vivirían en el mismo lugar. «Esta persona es la única que se ha sincerado conmigo», reconoce agradecida. Ana ha pedido explicaciones y la institución se lo ha negado «Ahora se contradicen y me quieren dejar como mentirosa», critica esta madre, que aporta pruebas a este diario y advierte de que no dudará en usarlas si el IMAS no tiene interés en llegar al fondo del asunto.

La asociación sin ánimo de lucro Ardip alerta de que ya son más de 20 casos los que se conocen de menores tuteladas prostituidas e incontables niñas abusadas. Su presidente, Antonio Estela, lleva años reclamando una auditoría externa ante los casos de explotación sexual, abusos y violencia institucional en este organismo dependiente de la socialista Catalina Cladera, quien preside el Consell insular de Mallorca. Estela advierte al IMAS de que no consentirá que «aparten a la hija de la madre para tratar de tapar este escándalo»: «que no se atrevan a quitarle las visitas como represalia».

El Gobierno insular conformado por el PSOE, Podemos y los nacionalistas de Més per Mallorca se ha negado a hacer una investigación a fondo, pese al goteo incesante de casos. En su lugar, hicieron una comisión política que concluyó que la culpa era de la sociedad y exculpó de cualquier responsabilidad a los políticos. Ninguno ha dimitido pese a ser el mayor escándalo social de Baleares. Al contrario, Javier de Juan, máximo responsable político, fue ascendido recientemente como conseller.

«Lo tapan todo. Lo de mi hija viene tiempo atrás y me lo han ocultado. Mi hija no me lo quiere decir. No he visto el papel de médico ni la denuncia… La gestión del IMAS es una mierda. A mí me han ocultado cosas y se me ha informado en el último momento. Quiero que se haga justicia», concluye Ana, a la espera de un informe de la psicóloga que no llega. «Es igual. Tampoco me fío de lo que diga porque trabaja para ellos, ¿Qué va a decir?», cuestiona. Mientras, la niña no quiere contar nada. «No sé a qué tiene miedo».

Fuente: ABC

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