• 4 julio, 2022 3:42 pm

Ghislaine Maxwell, hija de un magnate de los medios de comunicación británico y expareja del empresario financiero Jeffrey Epstein, fue condenada el miércoles por conspirar durante más de una década con él para reclutar, preparar y abusar sexualmente de niñas menores de edad.

Un jurado federal en Manhattan determinó que Maxwell, de 60 años, es culpable de tráfico sexual y otros cuatro cargos que fueron formulados en su contra, pero fue absuelta del cargo de tentar a un menor a viajar a través de las fronteras estatales para participar en un acto sexual ilegal.

El juicio ha sido considerado como el ajuste de cuentas de los tribunales contra Epstein, quien nunca llegó a juicio porque fue encontrado muerto en una cárcel de Manhattan en agosto de 2019.

El veredicto fue emitido a última hora de la tarde del quinto día de deliberaciones del jurado. Después de que el jurado envió una nota diciendo que había tomado una decisión, Maxwell, vestida con un atuendo de color oscuro y una mascarilla del mismo tono, fue conducida a la sala del tribunal y se sentó en la mesa de la defensa. La mujer vertió agua de una botella de plástico en un vaso desechable y tomó un sorbo.

Los miembros del jurado entraron en la sala a las 5:04 p. m. “Presidenta del jurado, ¿han llegado a un veredicto?”, preguntó la jueza Alison J. Nathan. “Lo hemos hecho”, dijo la representante del jurado.

Luego, la jueza leyó el veredicto en voz alta: culpable de cinco de los seis cargos. Durante el veredicto, Maxwell se mantuvo quieta, después se tocó la cara, volvió a echar agua en el vaso y tomó otro sorbo. Se inclinó para hablar con uno de sus abogados, quien le dio una palmada en la espalda.

Después de que los miembros del jurado salieron de la sala del tribunal, Maxwell se levantó, miró brevemente a sus hermanos —quienes estaban sentados en la primera fila de la sala del tribunal— y abandonó la sala con rapidez, sin hablar con sus abogados.

Aunque se esperaba que el proceso judicial durara unas seis semanas, el juicio de Maxwell avanzó rápidamente cuando el gobierno redujo su lista de testigos y presentó un caso durante 10 días que se centró en cuatro mujeres que testificaron que habían sido abusadas por Epstein cuando eran adolescentes.

Dos de las mujeres testificaron que Epstein comenzó a participar en actos sexuales con ellas cuando solo tenían 14 años: una de ellas dijo que Maxwell a veces estaba presente en los encuentros y la otra dijo que la acusada abusó sexualmente de ella al tocarle los senos.

Las mujeres describieron a Maxwell, una exsocialité, como una especie de mentora y hermana mayor —una personalidad elegante y sofisticada, según uno de los testimonios— que las llevaba de compras y al cine en lo que los fiscales dijeron que era una táctica para generar confianza. Luego jugó un papel clave en la normalización de los masajes sexualizados con Epstein que, en algunos casos, culminaron en años de abuso sexual.

“La señora Maxwell era una depredadora sofisticada que sabía lo que estaba haciendo”, le dijo la fiscala Alison Moe al jurado durante los alegatos finales la semana pasada. “Ella manipuló a sus víctimas y las preparó para el abuso sexual”.

En gran parte, el veredicto fue un rechazo a la defensa de Maxwell que se centró en un argumento de que el caso del gobierno se basaba en pruebas endebles, la animadversión de los fiscales hacia Epstein y los relatos inconsistentes de mujeres que estaban motivadas por el dinero para acusar a Maxwell.

A lo largo del juicio, los abogados de Maxwell buscaron plantear dudas sobre el testimonio de las víctimas, enfatizar el distanciamiento entre ella y Epstein y criticar cómo se llevó a cabo la investigación.

“El gobierno quiere que especulen, una y otra vez”, le dijo Laura Menninger, una abogada de Maxwell, al jurado durante los alegatos finales. Dijo que su clienta estaba siendo juzgada por su relación con Epstein. “Quizás ese fue el mayor error de su vida, pero no fue un crimen”, dijo.

Epstein, de 66 años, fue encontrado ahorcado en una celda en agosto de 2019, mientras esperaba ser enjuiciado por cargos de tráfico sexual, y el médico forense de la ciudad de Nueva York dictaminó que se había suicidado.

A pesar de su fallecimiento, su figura tuvo un gran protagonismo en el juicio de Maxwell. Su nombre apareció repetidamente en testimonios y exposiciones, y sus abogados pasaron gran parte del juicio tratando de distanciar a su clienta de Epstein, quien también fue su novio y ahora es visto como uno de los peores delincuentes sexuales en la historia moderna de Estados Unidos.

Los cargos incluían tráfico sexual de menores, incitar a una persona menor de edad a viajar para participar en actos sexuales ilegales y transportar a una persona menor de edad por las fronteras estatales con el mismo propósito. También fue acusada de conspiración para cometer esos delitos. El cargo principal de tráfico sexual de menores conlleva una sentencia máxima de 40 años, según dicen los fiscales.

Las víctimas de Maxwell incluyen a dos mujeres que testificaron usando pseudónimos: “Jane”, una actriz de telenovelas y “Kate”, una modelo, actriz y cantante británica de una familia adinerada. Una tercera acusadora, Carolyn, solo usó su primer nombre y se describió a sí misma como alguien que abandonó la secundaria, se había vuelto adicta a las drogas y fue abusada sexualmente por su abuelo a la edad de cuatro años. La cuarta acusadora, Annie Farmer, quien tiene un doctorado en psicología educativa y trabaja como terapeuta educativa, testificó con su nombre real.

Aunque las víctimas tenían antecedentes contrastantes, sus relatos sobre cómo fueron atraídas al mundo espeluznante de Epstein compartían un hilo conductor: Maxwell.

Jane testificó cómo Maxwell, “una mujer alta y delgada” con un “lindo y pequeño yorkie”, se le acercó junto con Epstein. En ese momento, Jane solo tenía 14 años y estaba comiendo helado con unos amigos en un campamento artístico de verano en Michigan. Después de ese encuentro casual fue invitada a la casa de Epstein en Palm Beach, lo que, según los fiscales, fue el inicio de varios años de abusos sexuales.

Carolyn testificó que, cuando también tenía 14 años, un amigo de su novio le preguntó si quería ganar dinero dándole masajes a un hombre que resultó ser Epstein. Maxwell se reunió con ella y su amigo en la puerta de la casa de Epstein en Palm Beach. Carolyn le dijo al jurado que, durante varios años, visitó la casa dos o tres veces por semana para realizar masajes sexualizados en citas coordinadas por Maxwell, a quien dijo que siempre veía cuando entraba a la casa por la puerta de la cocina.

Otros dos testigos, Larry Visoski y David Rodgers, expilotos que habían volado los aviones de Epstein, testificaron que Maxwell tenía una autoridad única entre sus empleados. Ella era su “número 2”, le dijeron los hombres al jurado.

“Este caso trata sobre Ghislaine Maxwell, sobre los delitos que cometió”, dijo la fiscala Maurene Comey durante su alegato. “Se trata de las niñas que contactó, las acciones que cometió para colaborar con el abuso de esas niñas. Se trata de su propia participación en esos abusos”, señaló Comey.

Fuente: NY Times

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