“Detrás de estas adopciones hay todo un sistema que queremos sacar a la luz”, explica a la AFP Emmanuelle Hébert, una de las portavoces del colectivo para el Reconocimiento de las Adopciones Ilícitas en Francia (RAIF) al origen de la petición.

La solicitud, enviada al gobierno de Emmanuel Macron y a la Asamblea Nacional francesa, busca impulsar la apertura de una investigación similar a las realizadas recientemente en otros países europeos, como Holanda o Suiza, que revelaron abusos estructurales en las adopciones internacionales.

“Se debe examinar de forma detallada todos los casos de adopciones con irregularidades para poder establecer estadísticas oficiales y no limitarse a decir que se trata de casos aislados”, dice Hébert, nacida en India y adoptada en Francia en 1977, con dos años, a través de una asociación.

Con RAIF, Hébert afirma haber recabado “cientos” de testimonios y pruebas de adopciones irregulares en Francia. “Hay muchos más casos de los que se piensa”, dice esta mujer, que denuncia que en algunos casos ha habido probablemente cierto “laxismo” por parte del gobierno francés.

En Francia, donde hay pocos niños en adopción, son muchas las familias que buscan adoptar en el extranjero. En 2019, 421 niños fueron adoptados fuera del país, procedentes principalmente de África, Asia y Sudamérica.

Diez años atrás, esta cifra era 10 veces mayor, pero las adopciones internacionales han ido retrocediendo progresivamente en los últimos años debido a la aplicación por un número cada vez mayor de países de la Convención de la Haya de 1993 sobre la protección de niños.

Anne Royal, presidenta de la asociación Infancia y Familias de adopción (EFA, por sus siglas en francés), dice que aunque los casos de adopciones “irregulares o ilícitas no son mayoritarios, cada vez escuchamos sobre más y más casos” de este tipo en Francia.

“Sucede a menudo cuando estas personas van en búsqueda de sus raíces que se dan cuenta que fueron víctimas de una adopción ilegal. Es un terremoto en la vida de todos, de los adoptados, pero también de la familia adoptiva y biológica”, añade Royal.

“Responsabilidad”

Es el caso de Ame Quetzalame, de 43 años, que llegó a Francia procedente de Guatemala con 3 años de edad, junto a su hermano, un año mayor que él, para ser adoptados por una familia de franceses.

Sus expedientes decían que habían sido abandonados, pero en 2019 Ame descubrió que a su madre le engañaron, aprovechándose de su condición social, para arrebatarle a dos de sus hijos.

“Pasé años buscando la verdad pero en Francia no hay ninguna estructura para ayudar a los adoptados”, denuncia este artista fotógrafo, miembro de RAIF.

Gracias a la Liga, un organismo guatemalteco que busca a personas desaparecidas, Quetzalame pudo entrar en contacto con su familia biológica que le contó que su madre lo buscó durante más de 40 años.

“Mi madre murió tres meses antes de que yo recibiera la confirmación de la Liga”, cuenta a la AFP Ame, que espera poder presentar muy pronto una denuncia ante la justicia francesa.

“Fue difícil recibir la noticia, es duro pensar que nos cruzamos por muy poco”, dice.

En Guatemala, que vivió entre 1960 y 1996 una guerra civil, miles de niños fueron separados de sus padres mediante robos, compras o engaños, según la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).

Para Quetzalame, tanto Guatemala como Francia tiene una “responsabilidad” ya que ambos tenían la obligación de “verificar” que su adopción era conforme con la ley.

En Holanda, las investigaciones revelaron que responsables del país “cerraron los ojos” frente a prácticas ilícitas como falsificación de documentos, fraudes y actos de corrupción, por lo que el gobierno decidió a inicios de mes suspender inmediatamente las adopciones internacionales.

También hay otras presuntas víctimas, como Emmanuelle Hébert, que llevan décadas luchando para descubrir su verdadera identidad y hacer estallar las verdaderas razones que los trajeron en Francia, sin éxito.

“Después de 20 años de búsquedas, tres viajes a India, sigo sin saber cuál es la verdad”, cuenta esta mujer de 46 años, que sigue sin encontrar su acta oficial de abandono.

Fuente: 24matins

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here