• El exceso de mortalidad en España desde que empezó la pandemia asciende a 59.000 defunciones, pero solo 33.000 están relacionadas oficialmente con el covid

  • España es el país con un mayor exceso de muertes, según Eurostat

Ocurrió durante la primera ola y vuelve a ocurrir durante la segunda: hay un exceso de muertes que no están atribuidas oficialmente a la covid-19 en las estadísticas del Ministerio de Sanidad.

Si en la primera oleada hubo un exceso de 48.000 fallecimientos, en esta segunda se han observado 11.000 defunciones más desde julio respecto al mismo periodo del año anterior, según cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a partir de la información de los registros civiles.

El exceso de mortalidad continúa en la segunda ola

Según Sanidad, desde julio la cifra oficial de muertos por covid asciende a 5.400. El Ministerio solo considera fallecidas por coronavirus a aquellas personas que han dado positivo en PCR. Pero eso deja fuera de las cifras oficiales a casi la mitad del total de muertes no previsibles que ha habido desde ese mes.

Entonces, ¿de dónde sale este exceso? ¿De dónde salen la mitad del exceso de muertes que ya no son atribuibles a la covid? Porque en la primera ola, la explicación residía en el desbordamiento del sistema. Muchísimas personas fallecían sin que se les hubiese realizado una prueba diagnóstica y los registros también se vieron saturados. Las explicaciones eran dos:

  • Había muertos de covid cuyo contagio no se pudo entonces dar por confirmado oficialmente.
  • Había fallecimientos en los que la pandemia era una causa indirecta, personas que morían de otras dolencias, pero sin recibir la mejor asistencia posible en un sistema sanitario desbordado.

En esta segunda ola, el número de pruebas diagnósticas para detectar el covid-19 está siendo mucho mayor y no se ha registrado el mismo nivel de saturación hospitalaria. De estas 11.000 muertes de más, el Instituto de Salud Carlos III solo atribuye 1.950 fallecimientos a las altas temperaturas de julio y agosto de este año, cifra similar atribuida a los mismos meses de 2019. ¿Cómo han fallecido las demás?

El ‘efecto cosecha’

El catedrático de Salud Pública de la Universidad Miguel Hernández, Ildefonso Hernandez, asegura que es un tema complejo saber de donde viene este exceso de mortalidad. «Es muy difícil interpretar el porqué de estas muertes. Para ello habría que acudir a los certificados de defunción de las personas que han fallecido, que no estarán disponibles hasta dentro de un tiempo», señala.

Lo llamativo en este caso es que no se ha producido el efecto ‘cosecha de mortalidad’ como era esperable tras el exceso de muertes en marzo, abril y mayo. «La aceleración de muertes que se produjo en la primera ola en pacientes que tenían otras enfermedades y que al contagiarse de covid murieron antes de lo que era previsible, no ha provocado un bajón de defunciones en los meses siguientes, sino al revés«, señala Hernández.

España lidera el exceso de mortalidad en Europa

El exceso de mortalidad en España desde que empezó la pandemia asciende a 59.000 defunciones, pero solo 33.000 están relacionadas oficialmente con el covid. De hecho, España es el país con más exceso de mortalidad entre marzo y junio, con 48.000 fallecidos, frente a los 46.000 de Italia o los 30.000 de Francia, según datos publicados en las últimas horas por Eurostat (la agencia estadística de la Unión Europea).

A estas alturas sigue habiendo un retraso en los datos de mortalidad que publica Sanidad, pero los expertos van más allá. Apuntan al colapso del sistema sanitario en la primera ola como causa de que continúe el exceso de mortalidad.

Enfermos no atendidos

A muchos pacientes no se les pudo diagnosticar ni tratar de su enfermedad (distinta del covid) porque, sencillamente, apenas había consultas para otras dolencias. «La mortalidad que está habiendo no solo se puede atribuir al covid, sino también a todo lo que no es covid y no está siendo atendido», asegura el presidente de la Sociedad Española de Inmunología, Marcos López Hoyos.

Durante la primera ola se suspendieron cirugías y citas médicas y se sustituyeron por telemedicina, consultas a través del teléfono, que todavía perduran. «Hoy por hoy, al paciente hay que atenderle en la consulta: verle la cara, explorarle físicamente y hacer un interrogatorio concreto para ver cosas que se nos puedan estar escapando. Nada como una visita médica», señala López Hoyos. «La intuición que tenemos como médicos es que los pacientes están dejando de ser atendidos por enfermedades no covid y esto está incidiendo de forma indirecta. La gente no solo se muere de covid», añade.

Las secuelas del coronaviris

Además, aún se desconoce el impacto que pueden tener las secuelas de la covid-19, que como se sabe afecta a diversos órganos del cuerpo humano y puede incrementar las probabilidades de sufrir tromboembolismos. «La persona que en abril ha tenido coronavirus tiene más probabilidades de morir», explicaron a NIUS desde los servicios de emergencias de Madrid.

En cualquier caso, ya son muchos los hospitales que empiezan a recuperar el pulso y a funcionar como lo hacían antes de la pandemia, con circuitos diferenciados de covid y no covid. «Es muy complicado hacerlo y trabajar como antes, pero lo cierto es que sigue habiendo cáncer, traumatismos y otras enfermedades infecciosas que hay que atender», señala el presidente de los inmunólogos. «La vida sigue y la gente sigue enfermando y muriendo por las mismas cosas que lo hacían antes del covid», asegura.

Fuente: Nius Diario

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