Conocí a García en 1985, cuando empecé a trabajar en Antena 3 Radio siendo poco más que un adolescente. Al segundo capté que su conversación fascinaba y cambiaba a las personas. Durante la primera temporada, cuando yo acababa de cumplir veinte años, ocurrió un suceso importante en mitad de la tarde del domingo, cuando García encadenaba varias horas de emisión: “Chaval, por a interrumpir el carrusel para dar la noticia porque eres tú quien la cuenta”. Era demasiado para la rampa de lanzamiento del principio: yo no podía creerlo. De aquel tipo algunos pensábamos “Puedo estar o no de acuerdo contigo, pero me pasaría toda la noche escuchándote”. Dice lo que piensa y piensa lo que dice hasta el extremo de que todo lo hace comprensible. Todo esto, en décimas de segundo.

José María García ha hablado esta semana, como siempre sin pelos en la lengua, en Aquí somos así, el programa de Capital radio que dirijo y emitimos de ocho de la tarde a las diez de la noche. La paradoja está en que el comunicador más carismático de todos los tiempos lleva diecisiete años sin hacer radio, pero continúa siendo aclamado e imprescindible. Incluso para nosotros, los periodistas en activo, como analista de todo lo que ocurre en la profesión. Su diagnóstico fue que “Estamos gobernados por mediocres”. García denunció el hecho de que un presidente del Gobierno que gana ochenta mil euros pueda elegir a dedo a los responsables de enormes empresas públicas, que gestionan y ganan grandes fortunas.

García dijo que “El elogio siempre debilita, aunque obviamente debilita más a los gilipollas”. “Yo no odio a nadie, yo soy católico practicante y no odio, pero sí se puede decir esta frase: me revientan los pelotas. En mi equipo había repartidos por España ciento cincuenta periodistas. No conozco a ningún periodista que no se considere el obligo del mundo, empezando por mí. Pero yo valoraba más a los que decían ‘jefe, hoy no’ que a los de ‘todo está bien’. Porque me revienta el pelota, huyo del mediocre y es una pena porque este país tiende a pasos agigantados a la mediocridad. Porque los que nos intentan gobernar sin éxito son mediocres y el mediocre siempre se rodea de mediocres. Como no está seguro de sí mismo, porque el puesto se lo ha ganado por un enchufe”.

El periodista que durante los años 90 se convirtió en el comunicador mejor pagado del mundo, con más salario que las estrellas de la televisión de un país con 300 millones de habitantes como Estados Unidos, se refirió así a la desaparición de Antena 3 Radio: “Sí, comprar una cadena para cerrarla, mejor no se puede contar. Pero era el imperio del monopolio. Queda todo aclarado: el imperio Prisa”. García hizo una radiografía general del país en línea y media muy esclarecedora y contundente, que les desvelaremos mañana.

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