• 19 mayo, 2022 11:32 pm

El ‘caso Balrog’ destapa a uno de los pedófilos más peligrosos de España con 24 víctimas

“Llevo desde 2004 investigando casos de pedofilia y es uno de los más grandes que he visto, por el número de víctimas, su escasa edad y la cantidad de imágenes en las que se les sometía a una manipulación sexual clara y dura”, ha declarado el agente en el juicio.

La Audiencia Provincial de Madrid ha continuado este miércoles el juicio contra el rumano Dumitru R.N., de 49 años, para quien la Fiscalía pide 286 años de prisión por abusos sexuales cometidos entre 2012 y 2018, algunos con penetración, a 24 niñas que eran amigas de sus hijos o hijas de amigos suyos, todos residentes en Colmenar de Oreja.

El Ministerio Público imputa a D.R.N. –detenido en agosto de 2018– delitos continuados de abusos sexuales, elaboración, tenencia y distribución de pornografía infantil y descubrimiento de secretos.

En su declaración ante el tribunal el pasado martes, el acusado reconoció que perpetró los abusos, que los grabó con microcámaras y los difundió en redes de pedofilia.

Otro de los investigadores del caso ha relatado este miércoles que accedieron a los vídeos, que estaban colgados en una “red oscura” llamada TOR, a través de una base de datos de la Interpol destinada a identificar víctimas de abusos sexuales en internet.

Posteriormente procedieron a la identificación del acusado, al que reconocieron porque en los vídeos se escuchaba hablar rumano y se veía su rostro y un tatuaje que tiene en la mano.

En el análisis de los dispositivos electrónicos de Dumitru, los agentes dicen haber encontrado “una barbaridad de archivos pedófilos, tanto elaborados por él mismo como descargados de la red”.

El acusado, según el relatado de los policías, integraba multitud de grupos de intercambio de material pornográfico infantil en plataformas como Line, Telegram o WhatsApp, mediante los cuales distribuía el contenido que grababa y que recibía de otros.

“Estas imágenes en el mercado pedófilo, por novedosas, tienen un gran valor”, ha destacado uno de los agentes.

La mujer del acusado ha asegurado que no tuvo constancia ni sospechas de las actitudes pedófilas de su marido hasta el día que lo detuvieron.

Ella y su hija, que se han negado a contestar a las preguntas de la fiscal y de los letrados de la acusación, han manifestado que el acusado sufría problemas de alcoholismo que le provocaban “cambios de personalidad”.

También han declarado ante el tribunal los padres y madres de algunas de las víctimas, que en el momento de los hechos tenían entre tres y seis años, y han manifestado que, dada la amistad o relación de confianza que tenían con el acusado, sus hijas pasaron tiempo en su casa sin su vigilancia.

Varios de ellos han dicho que sus hijas estuvieron en el domicilio de Dumitru en celebraciones de cumpleaños o tras recogerlas éste del colegio para que jugasen con su hijo, con el que coincidían en el colegio.

Los padres de las víctimas han asegurado que, tras mostrarles la Policía las fotografías y vídeos en las que aparecían sus hijas, reconocieron al acusado por un tatuaje que tiene en la mano. 

La investigación a este caso partió de los datos recabados por la Task Force Argos de la policía de Queensland (Australia) y que compartió en la base de datos International Child Sexual Exploitation (ICSE), gestionada por INTERPOL, donde se vuelcan las imágenes de abusos sexuales encontradas por las policías de todo el mundo.

Fuente: Vía Madrid

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