• 25 mayo, 2022 5:50 pm

El 81% de las agresiones a menores atendidas por el hospital Vall d’Hebron de Barcelona, fueron sexuales

La Unidad de Atención a las Violencias hacia la Infancia y la Adolescencia del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona atendió a 304 menores en 2021, una media de 25 casos al mes. Desde su creación en noviembre de 2020, el también llamado Equipo EMMA ha atendido un total de 343 agresiones, de las cuales el 81% han sido sexuales.

Según ha informado en rueda de prensa la pediatra y coordinadora de la unidad, Anna Fàbregas,  el perfil de la víctima suele ser el de una niña de entre 9 y 10 años que ha sufrido violencia sexual o el de una adolescente que explica una experiencia de este tipo sufrida hace años.

El 91% de los agresores son hombres

La doctora ha precisado que el 70% de las víctimas del centro son de género femenino, mientras que nueve de cada diez agresores son hombres (el 91%), un patrón que se reproduce en violencias sexuales a mayores de 16 años. “Ante cualquier revelación es muy importante creer a la víctima, acompañarla y protegerla”, ha señalado Fàbregas.

Cuando un paciente llega a la consulta, se realiza una visita multidisciplinaria adaptada a su edad y perfil con una pediatra, una psicóloga clínica y una trabajadora social sanitaria junto con la familia para valorar el caso y proporcionar una “atención integral”. Así pues, valoran cómo se encuentra la víctima, además de comprobar si presenta secuelas por la situación vivida y si requiere de un tratamiento psicológico especializado.

El 65% de casos ocurre en el ámbito intrafamiliar

Por otro lado, el 65% de los casos atendidos en la unidad han ocurrido en el ámbito intrafamiliar, por lo que inciden en el “rol fundamental” de las familias cuidadoras. Esto no solo se debe a que es donde se producen más agresiones, sino también porque “la violencia sexual tiene un impacto importantísimo en todo el entorno familiar”, explica Giuliana Rios, trabajadora social sanitaria.

También señala que el 75% de las primeras solicitudes de ayuda que recibe el centro las suele hacer la madre, un elemento que indica “la necesidad de una perspectiva de género en la atención del programa”.

Evitar secuelas psicológicas y físicas

Asimismo, es importante realizar un gran trabajo sociofamiliar para que el proceso de recuperación de los niños y niñas sea más llevadero. Y es que todos suelen presentar una mezcla de emociones, como rabia, miedo, culpa y vergüenza. “Los adolescentes sufren síntomas de estrés postraumático (37%), sintomatología ansioso-depresiva, conductas de autolesión (26%) o, incluso, tentativas de suicidio”, añade la psicóloga Mireia Forner.

Cuando se viven experiencias adversas por primera vez, sobre todo a edades tan tempranas, se suelen observar secuelas en el ámbito de la salud mental. Por este motivo, el objetivo del Equipo EMMA es acompañar a las víctimas y sus familiares y ofrecerles tratamientos centrados en el trauma, como la terapia cognitiva-conductual. No obstante, Fàbregas advierte que también se estudia la afectación de estas agresiones en el sistema inmunológico, cardiovascular y metabólico, que aumentan el riesgo de padecer enfermedades como obesidad, diabetes e incluso algún cáncer o infarto.

Fuente: Crónica Global

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