A diario más de 15 niños y adolescentes denuncian haber sido víctimas de abuso sexual ante la policía y los jueces. En 2020 fueron 5.865 las denuncias con menores víctimas, algo menos que en 2019 (6.153 acusaciones formales) porque los centros de detección fuera del ámbito familiar, como los colegios y los centros de salud, estaban cerrados, indica el informe Los abusos sexuales hacia la infancia en España, presentado ayer por Save the Children. Este tipo de delitos contra niños representan más del 50% de los casos contra la integridad sexual registrados. «Son cifras para la vergüenza», afirma Andrés Conde, director general de esta oenegé. «Se trata de un problema invisibilizado y desatendido desde el ámbito político y judicial».

Las acusaciones que sí llegan a los juzgados encuentran otro tipo de veto, que hace que sea sobreseído el 70% de los casos en los que los niños agredidos sostienen la denuncia con su propia voz, según el estudio basado en el análisis de 432 sentencias dictadas en 2019 y 2020. Es decir, cerrados en falso. «El sobreseimiento sucede porque no se le da suficiente credibilidad al testimonio del niño o los jueces entienden que no es suficiente», analiza Conde. «Esto se debe a que el menor debe prestar hasta cuatro testimonios sucesivos en el tiempo (hasta cinco años), que hace que lo vivido no lo relate con absoluta fidelidad, e introduzca cambios completamente normales. Tenemos un problema grande de dar crédito a lo que relatan los niños en hechos tan graves».

Los menores abusados deben declarar al menos en el juzgado de guardia, ante el psicólogo forense (que puede interrogarle en varias sesiones), en el juicio… «Las declaraciones tienen lugar en espacios no amigables. Hostiles y amenazadores, como comisarías y sedes judiciales».

Fuente: Diario de León

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