• 3 julio, 2022 9:46 pm

Edelweiss, la secta de Eduardo González Arenas con cientos de niños violados en España

Las noticias sobre la violación de niños y adolescentes no sólo han surgido con relación a Canadá o Francia como aquí en Los Ángeles Press lo hemos publicado en ocasiones anteriores. Lamentablemente, pareciera que este horrendo crimen se comete en todas las latitudes, en todos los tiempos y por todo tipo de despreciables sujetos.

Y a raíz de un documental realizado y emitido por la cadena informativa de Radio y Televisión Española (RTVE) el 22 de septiembre del año en curso, intitulado Edelweiss, se han vuelto a poner sobre la mesa las violaciones perpetradas en tres décadas con total impunidad y en contubernio con las autoridades del Estado español, estimadas en cientos.

González Arenas crea “Edelweiss” con la intención de reunir niños y preadolescentes varones para la práctica del montañismo y la excursión en la naturaleza. Pero la realidad era muy distinta. El ex legionario y miembro de una familia de alto nivel económico ─quien contaba con contactos poderosos─ a través del adoctrinamiento de la ideología nazi, de inculcar la existencia de extraterrestres y de sugestionar sobre el inevitable fin del mundo, buscaba manipularlos para violarlos y prostituirlos con personalidades diversas.

Y con el afán de mantener a estos jovencitos de entre 7 y 14 años callados y sumisos, Eddie les persuadía de que la Tierra sucumbiría en 1992. Y que la salvación sólo la iban a encontrar al entregarse de manera incondicional a él, pues él era “el príncipe Alain”, del planeta “Nazar”, y al unirse a su secta podrían huir y refugiarse en el planeta “Delhais”, una especie de paraíso en donde no había violencia, delincuencia, ni drogas, pero sí mucho amor, eufemismo para indicar sodomía.

Y es de destacar que este violador serial y tratante de niños fue apresado en diversas ocasiones por sus crímenes. No obstante, debido a la corrupción de las autoridades judiciales y a sus poderosas amistades nunca cumplió una condena en tiempo y forma. En 1976, en 1982, y en 1991, fue sujeto a proceso, pero sólo cumplía un irrisorio lapso encerrado y obtenía la libertad para volver a empezar todo otra vez. De hecho, en 1991, parecía que se presentaba la gran oportunidad de que se cumpliera la ley cabalmente. Fue sentenciado a 168 años de prisión, y sin embargo, a los seis obtuvo su libertad por “buena conducta”.

Ya de nueva cuenta en la calle, Eduardo González Arenas se refugió en una mansión de sus padres, abriendo un bar para reiniciar sus actividades de pederasta. Sólo que ahora eligió niños de escasos recursos para no llamar la atención, lo cual no funcionó pues de nueva cuenta fue denunciado y sentenciado en 1997, para salir libre al poco tiempo y sin aparentes problemas a futuro, y reitero “sin aparentes” porque el 1° de septiembre de 1998 una de sus víctimas, ya con 18 años cumplidos, lo degolló dándole muerte.

Fuente: Los Ángeles Press

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