• 15 agosto, 2022 7:09 am

Desmantelan una secta en Vistabella del Maestrat que cometía abuso sistemático contra sus menores

La secta destructiva desmantelada el martes por la Policía Nacional en una masía de Vistabella del Maestrat sometió durante años a sus adeptos a todo tipo de aberraciones sexuales, cometidas tanto sobre menores como sobre adultos, quienes además perdieron buena parte de su patrimonio en beneficio del presunto líder de la comunidad, a quien todos veneraban como tío Toni.

Ese hombre, Antonio G. L., de 64 años, que se proclamaba como «enviado de Dios», se inició como curandero especializado en la imposición de manos (maestro reiki) hace unos 30 años, en una consulta montada en su domicilio. Ese fue el germen de lo que ahora la Policía y el juez han desmantelado como secta destructiva.

Fuentes conocedoras de la investigación han revelado a este diario que, a partir de esos primeros clientes de la consulta casera, tío Toni fue captando a los familiares de aquellos y, hace alrededor de dos décadas, se trasladó con ellos a la masía La Chaparra, a ocho kilómetros del casco urbano de Vistabella en la que ha intervenido ahora la Policía Nacional.

A lo largo de todo este tiempo Antonio G. L. ha utilizado siempre la misma estrategia de captación, convencer a sus víctimas de que, la unión de todos y su propia capacidad divina, lograrían la sanación de los niños enfermos y procurarían una sociedad mejor.

Investigados por varios delitos

De momento, son nueve los detenidos, cuatro hombres y cinco mujeres, entre los que figura el líder espiritual del grupo, autor, entre otras cosas, de dos libros de autoayuda revestidos de experiencias sensoriales y espirituales que utilizaba a modo de biblias con sus acólitos. Los arrestados están investigados por corrupción de menores, abusos sexuales, agresiones sexuales y contra el patrimonio. Las detenciones fueron practicadas a primera hora del pasado martes, en un amplio operativo policial en el que intervinieron no solo los investigadores, sino también unidades de asalto de la Policía Nacional y el helicóptero de la Jefatura Superior de Policía de València, y que ha permitido recuperar numerosas pruebas en contra del presunto cabecilla y del resto de los integrantes de esta secta, algunos de ellos víctimas convertidos en abusadores tras permanecer años en el grupo.

Entre los liberados el martes figuran dos menores, un niño de 8 años y una niña de 13, cuyos padres permanecen detenidos, por lo que la Generalitat valenciana ha asumido de manera temporal su tutela por la vía de urgencia.

La investigación, dirigida por el grupo de sectas de la Comisaría General de Información y la unidad central de atención a la familia y a la mujer (Ucfam) de la Comisaría General de Policía Judicial, con el apoyo de la Brigada de Información y de la de Policía Judicial de la Comisaría de Castelló, comenzó en noviembre pasado, después de que cuatro víctimas que habían abandonado la secta relataran a un psicólogo forense y a una psiquiatra lo que habían vivido. Las víctimas, muy afectadas psicológicamente y con estrés postraumático, aseguran que algunas de las prácticas sexuales y rituales eran grabados. De hecho, la Policía intervino en la masía abundante material audiovisual (vídeos y fotografías) que ahora está siendo analizado para tratar de identificar a nuevas víctimas.

Según las investigaciones desarrolladas el líder de la secta sometía a las niñas de la comunidad presuntamente a abusos y agresiones sexuales a partir de los 15 o 16 años, primero con aparatos sexuales (también intervenidos por la Policía) y después con acceso carnal. Todo ello, en presencia de miembros de la secta y disfrazado con la excusa de que las debía iniciar en la sexualidad. Y grabado.

Aunque la mayoría de las víctimas eran femeninas, también se han registrado casos de abusos sexuales en niños varones.

El mismo patrón

En cuanto a los adultos, el patrón era el mismo. La preferencia del ahora arrestado eran las mujeres, con las que tío Toni tenía relaciones sexuales a espaldas de sus parejas, mientras a ellos los sometía a largas jornadas de trabajo para mantener el sustento de la comunidad. En estos casos, obviamente, el consentimiento sexual habría estado viciado por la anulación volitiva que el inculpado ejercía sobre sus adeptos. Pese a esa inclinación por las mujeres, las denuncias también recogen delitos sexuales puntuales sobre hombres adultos, disfrazados de sesiones espirituales.

Además de los abusos sexuales, según denuncian las víctimas, tío Toni los sometía a humillaciones ante el resto de miembros de la comunidad como castigos ejemplares, que en ocasiones delegaba en su círculo más cercano como brazo ejecutor de esos castigos verbales y emocionales. Con todas esas estratagemas, coronadas por su contacto con dios, conferían el supuesto cabecilla una autoridad extraordinaria sobre todos y cada uno de los miembros de la comunidad, incluidos los niños, sobre quienes ejercía una influencia muy superior a la de sus propios padres.

Tras reunir todas las evidencias contra el líder y sus acólitos, los investigadores decidieron intervenir para detenerlos y liberar a sus víctimas, que hasta el momento son doce, aunque la Policía sospecha que hay muchas más.

Registrados la masía y una casa

Durante la operación policial desarrollada el martes, no solo se registró la masía, sino también una vivienda de planta y piso en Castelló, propiedad al parecer del cabecilla. En los registros, además de los consoladores que usaban con las adolescentes y el material audiovisual, los agentes confiscaron efectos de tipo religioso que el líder y sus discípulos utilizaban en sus sesiones. Así mismo, confiscaron dinero en metálico, joyas, relojes y otros efectos valiosos que Tío Toni supuestamente compraba con los salarios de sus víctimas, además de agendas con anotaciones que están siendo analizadas. Los nueve detenidos pasaron a disposición de la jueza de Instrucción número 6 de Castelló, que está dirigiendo la investigación, a partir de las 11.00 horas de ayer y, al cierre de esta edición, todavía no había concluido la ronda de declaraciones, por lo que no se había producido ninguna decisión sobre su situación procesal.

Fuente: El Periódico Mediterráneo

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