Tras constatar que el borrador de la llamada Ley Celaá aboga por enfatizar las habilidades sociemocionales y la perspectiva de género en la enseñanza, los profesores denuncian ahora el gran problema que esconde esta apuesta: mientras se instruye a los niños en temas sexuales o cambio climático, los conocimientos concretos de las asignaturas más importantes se reducen considerablemente.

Según revela este miércoles el diario El Mundo, en la enumeración de saberes que han de aprender los alumnos, desaparecen la regla de tres, los números romanos, el mínimo común denominador, el dictado, los prefijos y sufijos o incluso las conjugaciones verbales. Y todo ello al tiempo que se concede un papel sospechosamente relevante, por ejemplo, a la persecución de las brujas durante la Inquisición.

Objetivo: aligerar el temario

Es cierto que estamos ante un primer borrador y que éste se completará después con las aportaciones de las distintas comunidades autónomas. Sin embargo, el texto propuesto por el Gobierno supone una auténtica declaración de intenciones: aligerar el temario para que, tal y como repiten una y otra vez, repetir curso sea una excepción.

En este sentido, el presidente de CSIF, Mario Gutiérrez, lamenta que «el Gobierno considere que reducir los contenidos curriculares favorece a la educación pública, cuando es todo lo contrario». Su compañera de sindicato María Eugenia Martín, maestra en Torrijos (Toledo), explica a El Mundo, por ejemplo, que «la numeración, que es muy importante para tener una buena base, se concreta muy poco a diferencia del anterior currículo».

Ni números romanos, ni regla de tres

Así, según la docente, «conceptos como redondear a la decena y centena o la relación y equivalencia entre unidades, decenas y centenas ya no aparecen. También se olvida del dictado de números, que es muy importante para los niños».

Y no es lo único llamativo. En contra de lo sucedido hasta ahora, los niños ya no estudiarán los números romanos en Matemáticas. «¿Cómo leerán los alumnos los siglos en los temas dedicados a la Historia?», se pregunta otro maestro de Alicante, que explica por qué desaparece la famosa regla de tres: «Se ha vuelto muy impopular entre los expertos en Didáctica, que no la consideran útil». Con todo, Andrés Rivera cree que «los criterios de evaluación están redactados de una forma deliberadamente vaga».

«Si falla la base, falla todo»

En Lengua Castellana y Literatura también pasa algo parecido. María Eugenia Martín lamenta que desparezcan el dictado, los diptongos y los hiatos, los prefijos y sufijos o la conjugación de los verbos, así como los adjetivos, las conjunciones o los adverbios.

«Se aborda mucho la comunicación oral, la comprensión lectora y la expresión escrita, pero no se desarrollan con claridad la ortografía, el vocabulario o la gramática. Un alumno puede saber expresarse muy bien, pero si pone una falta de ortografía no le sirve de nada, y ése es el problema que tenemos ahora. Si falla la base, falla todo», denuncia.

La extraña predilección por las brujas

Pero mientras todas estas enseñanzas básicas desaparecen del currículo, llama la atención los contenidos por los que aboga el Gobierno. Así, según desvela ABC, entre las llamadas situaciones de aprendizaje -ejemplos prácticos que se proponen para abordar las asignaturas en clase- el Ministerio de Educación muestra una clara predilección por todo lo que tenga que ver con las brujas.

Concretamente, el departamento que dirige Pilar Alegría insta a elaborar en el primer ciclo de Primaria un libro de cuentos de brujas «por ser estas un personaje prototípico de la literatura, lo que puede vincularse con una de las emociones básicas como el miedo y ayuda a desmitificar las ideas preconcebidas acerca de los prejuicios sobre estos personajes».

La importancia que se les concede es cuanto menos llamativa, ya que se propone comenzar con una fase de lectura de textos literarios cuyas protagonistas sean las brujas para reflexionar sobre descripciones físicas y psicológicas, para luego investigar sobre «la realidad de las brujas a lo largo de la historia, las más conocidas y los motivos por los que se las persiguió y sacrificó tan injustamente«.

¿Una crítica a la Iglesia?

Dicho enfoque es visto con algo de recelo por algunos expertos, puesto que usar el tema de las brujas con niños de 5-6 años para concluir por qué se las «persiguió y sacrificó tan injustamente», puede plantear dudas sobre la imagen de la Iglesia a lo largo de la Historia. Así, según denuncia a ABC Luis Centeno, secretario general adjunto de Escuelas Católicas, la cuestión es por qué se pone ese ejemplo para aprender Lengua y Literatura: «¿Es casual o está en línea con la perspectiva de género y una crítica histórica a la Iglesia?«, se pregunta.

En este sentido, cabe subrayar que, mientras en otros países miles de mujeres que fueron ejecutadas entre los siglos XV y XVII acusadas de brujas, en España su persecución apenas tuvo peso, lo que contradice este discurso, al que se aferran las feministas.

Durante los siglos XVI y XVII, la actuación de la Inquisición en nuestro país se encaminó a la reinserción de las acusadas de brujería en el seno de la Iglesia, más que a la pena de muerte, ya que los inquisidores lo consideraban un mal menor, en el que incurrían mujeres de baja extracción y ningún tipo de influencia social o religiosa. Así, según ABC, mientras que en Alemania se condenaron a muerte a 25.000 mujeres, en España se calculan únicamente 300 casos.

Fuente: Libertad Digital

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