El presunto infiltrado en el entorno de Rosalía García y su hijo, Francisco Javier García Marín, conocido como ‘el Cuco’, no manipuló los archivos sonoros en los que quedaron registradas 600 horas de conversación entre ambos y con otras personas, entre ellas su por entonces abogado.

En las escuchas hablan del ‘caso Marta del Castillo’, la joven sevillana que murió el 24 de enero de 2009 y cuyo cadáver, doce años después, sigue sin aparecer. En una de esas grabaciones se escucha a ‘el Cuco’ decir: “Miguel y el hermano se llevaron a Marta. Yo ayudé a limpiar”.

Durante el juicio, sin embargo, Francisco Javier García negó que la noche de autos estuviera en la vivienda de la calle León XIII de Sevilla en la que falleció la joven. El inmueble era propiedad de Miguel Carcaño -único condenado por la muerte de la adolescente- y de su hermanastro, Francisco Javier Delgado, quien resultó absuelto.

Recientemente, la Fiscalía ha solicitado al juez que reabrió la investigación del asesinato de Marta del Castillo que la archive, al considerar que no hay ninguna relación entre el suceso y el supuesto encubrimiento de “una trama de estafas y falsedades” en torno a la hipoteca de dicha casa, como denunció la familia de la joven sevillana.

En el caso de ‘el Cuco’, que tenía 15 años cuando desapareció el cadáver, se le juzgó en un tribunal de menores.  Se le condenó a dos años y 11 meses de internamiento por encubrir el asesinato. En la sentencia, la justicia señala que tiene la “certeza” de que él sabe dónde se tiró el cuerpo.

Ahora, la Sección de Acústica Forense de la Comisaría General de Policía Científica ha enviado al Juzgado de Instrucción número 2 de Sevilla el informe en el que se avala que los archivos sonoros grabados por el infiltrado antes de los juicios no están manipulados. Sobre dichas grabaciones se sustenta otra denuncia, en este caso por falso testimonio, presentada por la familia de la víctima en julio de 2019 contra Rosalía García y su hijo.

“Se observa una aparente continuidad y secuencia lógica en el transcurso de los actos de habla, tanto en su plano semántico como expresivo”, señala el informe de la Policía Nacional.

“Indignado”

EL ESPAÑOL ha hablado este lunes con el infiltrado. En una escueta conversación de apenas unos minutos con este periodista, se ha mostrado “satisfecho” con el informe policial pero, a su vez, “indignado” por el hecho de que los investigadores del caso no trasladaran “a su debido momento”  el contenido de las grabaciones al juez que instruyó el caso de la desaparición de Marta del Castillo.

“Se confirma que no manipulé las grabaciones en las que ‘el Cuco’ se inculpa. Estoy contento porque se reconoce que yo no troceé ni edité nada”, afirma el infiltrado, quien sostiene, pese a que la Policía lo negó durante el juicio, que su labor de acercarse al entorno de ‘el Cuco’ obedecía a “las directrices” que presuntamente le daban los agentes al frente de la investigación.

 

“Fueron ellos quienes omitieron su deber de trasladar la información al procedimiento”, añade el topo. “Si en el juicio se les hubiera presentado esas pruebas sonoras a los acusados, qué no podríamos haber sabido sobre lo sucedido con Marta del Castillo y con su cuerpo”.

Orden de alejamiento

Parte de esas grabaciones se realizaron el 14 de noviembre de 2010. En ese momento hacía ya casi dos años que Marta del Castillo había desaparecido. Este día, Francisco Javier García, ‘El Cuco’, que esperaba a ser juzgado por su implicación en los hechos, fue detenido en un control de la Policía Nacional en la autopista que une Cádiz y Sevilla.

El menor, que en ese momento tiene 16 años y está en un piso tutelado de una localidad gaditana, se encuentra a 26 kilómetros de la capital andaluza. Se le arresta porque un juez le ha impuesto como medida cautelar la prohibición de acercarse a menos de 50 km. de la casa de la joven, donde viven sus padres y sus dos hermanas.

‘El Cuco’ viaja en un coche junto a su madre, Rosalía García, su padrastro, Ángel Romero -que es quien conduce el coche-, y un amigo de la familia que, en realidad, resulta ser un infiltrado, detalle que desconocen el resto de personas que van en el vehículo.

Francisco Javier, que ha quebrantado la orden de alejamiento, es conducido hasta una comisaría de la ciudad hispalense. Allí pasa más de tres horas. El topo, que lleva varias grabadoras encima, registra la conversación que mantienen el menor, por entonces imputado, y la Policía. En un momento del diálogo, ‘El Cuco’ se lanza a contar lo que sucedió la noche de aquel 24 de enero de 2009 en un piso bajo de la calle León XIII de Sevilla:

Vamos a ver, las cosas fueron así de claras … Yo cojo, quedé con ellos, fui con ellos allí para la casa, ‘que te voy a hacer un porro y cocaína’, yo quedo con esta gente en la placita, a mí me llaman, me voy a el botellón, cuando acabé de allí a las nueve y algo, le pego el toque así, a la niña, y veo que no me responde y cojo de camino yendo pa’ la casa de Samuel [Benítez, también absuelto] porque había quedao, y llamo al Samuel, total, que me da la picá, y vamos que me voy pa’ la casa del Miguel, vamos que está aquí, me encuentro to’ el percal sabe o no,  me encuentro to’ el percal, y me encuentro allí al hermano, al Miguel y a, y a alguien más que nooo, no vi yo quién era, yo noo, yo noo, yo en ese momento noo, creo que era una mujer, pero no me eche mucha cuenta porque ese día tampoco iba yo mu’ mu’ cuerdo.

[El policía le pregunta: ‘¿pero los que estaban allí sin duda eran Miguel y Javier?]. Sí, ese seguro, yo llegué pallá, intentaron llamar al Samuel, lo que pasa es que el Samuel estaba en el quinto carajo con la parienta y el Samuel no quiere ir, a mí me dijeron, a mí cuando yo me vi el percal a mí me amenazó el hermano de este, de que o lo ayudaba o que me quitaba del medio.

Así de claro. Yo llegué, yo vi el bollo y yo cogí, me apoyé en el escritorio así, estaba to’ mareado. Empecé a sudar, vamos, una paranoia. Esta gente vieron que yo no estaba en el esto, y yo me quedé en el escritorio. Esta gente cogieron a la niña, la llevaron para afuera, me quede ahí en el cuarto así to’ planchado y al rato, no sé cuánto tiempo pasó, pasó un largo rato, pasó un largo rato sabes o no, y yo cuando salí nada más que estaba el Miguel limpiando, limpiando por allí fuera, sabes, ya no estaba ni el hermano ni estaba la otra persona ni ná de ná de ná”.

En contra de lo que declaró después en el juicio, donde negó que pusiera un pie en dicha casa, ‘el Cuco’ admite que acudió al inmueble de León XIII aquella noche, que llevaba droga encima, que al llegar vio muerta a Marta del Castillo, que en la vivienda estaban Miguel Carcaño, su hermano por parte de madre, Francisco Javier Delgado, y una mujer.

En esa conversación, que EL ESPAÑOL publicó en exclusiva en febrero de 2019, ‘el Cuco’ cuenta que el hermano de Carcaño lo amenaza y que él ayuda a limpiar la escena del crimen. Se trata de casi siete minutos de audio que forman parte de las 600 horas de grabación registradas por el topo, las mismas que ahora va a poder tener en cuenta el magistrado titular del Juzgado de Instrucción número dos de Sevilla, Carlos Mahón.

“Delincuente”

Durante el juicio del ‘caso Marta del Castillo’, la Policía desacreditó la figura del topo. Dijo que era un simple “delincuente” que decía “paparruchadas”. Pero lo cierto es que el vínculo policial -al menos previo- con el infiltrado sí existía.

Según un documento confidencial que EL ESPAÑOL publicó en marzo de 2019, el infiltrado había colaborado con la Policía durante “varios años” y ayudó a esclarecer “diversos delitos”. Así se recoge en un documento fechado el 23 de mayo de 2008, año y medio antes de la desaparición de la joven.

En él, el por entonces inspector jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Sevilla admite que el topo, “desde hace varios años y de forma totalmente desinteresada, viene colaborando con esta unidad”. Añade que su labor ha ayudado al esclarecimiento de varios casos.

La madre de ‘el Cuco’

Durante el juicio a su hijo, la madre de ‘el Cuco’, Rosalía García, contó que ella llegó a su casa aquella noche sobre las 00.30 horas, que lo vio dormido en la cama de su habitación y que le dio un beso.

El padrastro -ya muerto- de Francisco Javier García dijo primero que se cruzó con él sobre las 23.30 horas cuando bajó a tirar la basura. Más tarde, que él y su mujer llegaron a su residencia sobre las 01.30 horas de la madrugada del 25 de enero de 2009, después de estar tomando copas en un local de Sevilla.

Pero las dudas sobre las versiones dadas por los padres de ‘el Cuco’ resultan aún más reveladoras si se escucha otra grabación tomada por el topo, quien se infiltró en el entorno del menor durante dos años y medio -se distanció poco antes del inicio del juicio a los adultos imputados-.

En una de esas conversaciones se escucha hablar al padrastro del chico. Ángel Romero llega a admitir que él y su mujer están dando “coartada” a ‘el Cuco’ y que teme que otros testigos se la echen abajo durante el interrogatorio en el juicio.

“Te desmontan lo de que a la una y media o dos estábamos en casa y el niño estaba acostado. A las 4.30 estaba bebiendo cubatas. Yo he jugado con que como es un sitio donde paramos viernes y sábado, [los camareros] se han podido confundir”.

El juez que en 2019 procesó a Rosalía García y a su hijo aseguró en un auto que “no es cierto que sobre las 23.30 horas del referido día se encontraran” ‘el Cuco’ y su padrastro en las inmediaciones de su domicilio “cuando éste iba a tirar la basura”. “Y de otra parte”, el magistrado instructor dijo que Rosalía y su marido estuvieron fuera de su casa “hasta las 4.30 o 5 horas del día 25 de enero de 2009”.

De todos modos, una hipotética condena a ‘el Cuco’ o a su madre no podría conducir de ninguna manera a la celebración de un nuevo juicio, aunque sí a darse una aproximación más cercana a lo sucedido.

Fuentes de la Fiscalía de Sevilla explican que la única posibilidad de repetir la vista oral contra algunos de los acusados que fueron absueltos sería planteando un recurso de revisión contra la sentencia del Tribunal Supremo (TS) que endureció la pena de Miguel Carcaño, condenado a 21 años y tres meses de cárcel.

En este punto es donde tendría gran valor lo que suceda en el juicio por falso testimonio. Si se obtienen datos reveladores a través de ‘el Cuco’ o de su madre, se podría dotar de argumentos sólidos a ese hipotético recurso ante el TS.

Fuente: Diario de Avisos

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here