Cientos de aborígenes llevan al gobierno australiano a los tribunales. Forman parte de lo que se denomina la «generación robada», niños apartados a la fuerza de sus familias e internados en instituciones durante gran parte del siglo 20. El objetivo: facilitar su «asimilación» a la población. Muchos no volvieron a ver a sus familias. Ahora buscan una compensación.

«Han borrado generaciones enteras, como si nunca hubieran existido»: Heather Alley tiene 84 años y tenía nueve cuando la separaron de su madre y la internaron en una institución a 700 kilómetros de distancia, para su «asimilación».

Alley es una de los 800 habitantes del Territorio del Norte que han iniciado una demanda colectiva contra el gobierno federal. Es la primera acción colectiva de este tipo en el Territorio del Norte, donde viven 250.000 personas, un tercio de las cuales son aborígenes.

Abusos físicos y psicológicos

Mientras que otros estados australianos han puesto en marcha mecanismos para compensar a esta «generación robada», el gobierno federal, que gobernaba el Territorio del Norte en la época de los secuestros, desde 1910 hasta la década de 1970, no ha hecho nada.

Además de ser arrancados de sus familias, que para muchos no volvieron a ver, los niños sufrieron graves abusos físicos y psicológicos. Colocados en estas instituciones o con familias blancas, eran castigados por hablar su lengua y practicar su cultura. Heather Alley recuerda que la golpeaban regularmente con cables eléctricos y cuerdas.

Uno de cada diez indígenas secuestrados

En 1997 se publicó un informe titulado «Bring Them Home» (tráiganlos a casa) tras una encuesta nacional. El informe reveló que al menos uno de cada diez indígenas del Estrecho de Torres había sido sustraído a su familia. Australia emitió una disculpa nacional en 2008, pero las víctimas siguen denunciando el racismo institucional y la incapacidad de las autoridades para abordar los problemas de salud mental de esta «generación robada».

Los aborígenes e indígenas del Estrecho de Torres viven en Australia desde hace más de 40.000 años y son la población más pobre y marginada del país. Cuando los colonos europeos llegaron a Australia en 1788, había alrededor de un millón de aborígenes. En la actualidad, sólo representan el 3% de los 25 millones de australianos.

Fuente: RFI

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