Enésima vuelta de tuerca al caso Alcásser. El 23 de noviembre se cumplen veintinueve años de la desaparición de Miriam García, Desirée Hernández y Toñi Gómez. Casi tres décadas después, el caso de las niñas de Alcásser sigue vive en el juzgado de instrucción número seis de la localidad valenciana de Alzira, desde donde la magistrada Elisa Fort ha ordenado la práctica de nuevas diligencias que puedan arrojar luz a algunos de los flecos sueltos del caso.

Las pruebas han consistido en el análisis de medio centenar de pelos hallados en el lugar donde fueron hallados los cadáveres de las niñas de Alcásser el 27 de enero de 1993 y en el registro de los coches de Miguel Ricart. el único condenado por el caso Alcásser, y de Antonio Anglés, oficialmente fugado y considerado por la sentencia el autor material del triple crimen, en el momento de los hechos.

El caso Alcàsser no prescribirá hasta el 14 de diciembre de 2029. A partir de esa fecha Antonio Anglés resultaría inimputable en el caso de ser detenido. Aunque los investigadores creen que murió en su huida cuando trataba de escapar del barco en el que viajaba como polizón en la bahía de Dublín, su cadáver nunca fue hallado. Desde entonces, la ficha de Antonio Anglés sigue vigente entre los fugitivos buscados por la Interpol con el número 1993/9069.

¿Por qué ha pedido la juez ahora que se realicen nuevas pruebas? La respuesta se encuentra en la solicitud cursada por la Asociación Laxshmi para la Lucha contra el Crimen y la Prevención, que ejerce una de las acusaciones del caso, según avanzó «Las Provincias».

De acuerdo con la sentencia del caso Alcàsser, Miriam, Toñi y Desirée subieron la fatídica tarde del 13 de noviembre al Opel Corsa de color blanco propiedad de Miguel Ricart, que era quien conducía el vehículo. A su lado viajaba Antonio Anglés.

De acuerdo con el fallo judicial, las niñas de Alcàsser permanecieron en el Opel Corsa una hora y media y Toñi sufrió una herida sangrante en la boca al ser golpeada por Anglés con la culata de una pistola.

Las pruebas practicadas en la década de los noventa no hallaron, sin embargo, rastro alguno de las niñas de Alcàsser en aquel coche. El 28 de enero de 1993, la Guardia Civil analizó un centenar de pelos y ocho muestras halladas en el Opel Corsa en el que según la sentencia fueron raptadas las niñas de Alcásser cuando hacían autoestop. No se encontró rastro alguno del ADN de Miriam, Toñi y Desirée.

Ahora, veintinueve años después, la juez Elisa Fort ha ordenado la búsqueda de «indicios genéticos» en el Opel Corsa y en el Seat Fura de Antonio Anglés que puedan pertenecer a cualquiera de las tres niñas asesinadas, con técnicas actuales de revelado de sangre y fluidos.

Efectivos del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil han llevado a cabo los registros de los coches de Ricart y Anglés en los últimos días, según ha informado «Las Provincias».

En paralelo, el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses estudia más de cincuenta pelos que fueron descartados en los estudios genéticos que se llevaron a cabo tras el hallazgo de los cadáveres.

¿Qué persiguen las nuevas pruebas? Las últimas diligencias solicitadas por la juez del caso Alcàsser trata de afianzar la acusación contra Antonio Anglés mediante el empleo de técnicas forenses de las que no se disponía en 1993. De hecho, en el caso de ser detenido antes del 14 de diciembre de 2029, cuando se extingue su responsabilidad penal por el triple crimen de las niñas de Alcásser, debería ser juzgado.

La Guardia Civil no halló en su momento restos de ADN de Antonio Anglés ni en el lugar donde se perpetraron los asesinatos ni en los cadáveres de las niñas. Ahora, las pruebas tratan de hallar evidencias genéticas que incriminen al fugitivo. Los agentes encargados del caso tampoco encontraron evidencias genéticas de Miguel Ricart en los cuerpos, pero éste ya fue juzgado y ha cumplido su pena por el caso Alcàsser.

De acuerdo con la sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia que condenó a Miguel Ricart a 170 años de prisión, los dos delincuentes pudieron actuar en compañía, «posiblemente de alguna otra persona más». Una circunstancia que no pudo probarse. Ahora, las periciales llevadas a cabo en los coches de Ricart y Anglés podrían ofrecer información sobre la posible implicación de un tercer individuo.

Según el perito judicial y presidente de Laxshmi, Félix Ríos, las inspecciones de los dos vehículos y la práctica de pruebas genéticas podrían despejar algunas de la incógnitas del caso que, veintinueve años después, todavía no se han resuelto. Además, la entidad que ejerce de acusación particular en el caso, cree que podrían confirmar de manera fehaciente la autoría de Anglés en el secuestro, violación y asesinato de las niñas de Alcàsser. Mientras tanto, la Guardia Civil y la Policía seguirán buscándolo vivo o muerto hasta el 14 de diciembre de 2029.

Fuente: ABC

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