Trabajadores de Salud Mental de la Comunidad de Madrid alertan sobre el aumento de las urgencias e ingresos hospitalarios y las listas de espera para consultas de niños y adolescentes. A falta de datos oficiales de la Consejería de Sanidad, los datos recogidos por los profesionales de la Asociación Madrileña de Salud Mental (AMSM) dicen que diariamente hay una media de 20 menores en lista de espera para ingresos urgentes en la región, con picos de hasta 35. Los casos más graves tienen que esperar en las urgencias de los hospitales durante tres y cinco días y los casos que pueden aguantar en sus domicilios pueden demorarse hasta un mes, según también los datos ofrecidos por la asociación.

Andrés Suárez, psiquiatra y miembro de la Junta Directiva de AMSM, explica a Público que la situación es realmente grave desde principios de 2021: «Hay un incremento de demanda, de necesidad de urgencias sobre todo de adolescentes y una progresiva saturación de las listas de esperas y de las agendas de los profesionales».

Los profesionales de la AMSM, ante la falta de datos oficiales pero con la sensación permanente del aumento de trabajo en el día a día, han recogido los tiempos de espera de varios centros en los que trabajan. Entre estas cifras destaca que hay centros de salud mental en los que las listas de espera han llegado a duplicarse o triplicarse. En este mes de mayo, la espera para primera consulta en psicología se llega a demorar hasta cuatro o cinco meses y para psiquiatría dos o tres meses. Mientras que en los hospitales de día, que atienden a población con patología grave, la lista de espera para poder presentar un caso (aunque no sea con ingreso) llega en algunos centros hasta febrero de 2022.

Por todos estos datos, la AMSM denuncia la grave situación de desbordamiento y la falta de medios en la atención a la salud mental en infancia y adolescencia.

«Es una situación a la que tenemos dar solución de forma urgente. Son situaciones muy complejas que conllevan mucho estrés y que pueden generar traumas. Es necesario que se puedan ofrecer soluciones y recursos de forma rápida. Los parches en urgencias generales solo sirven para prolongar estancias en situaciones que no son nada agradables porque no son lugares preparados para mantener a menores en observación acompañados de los padres. Y esto es aún más grave porque sabemos que son situaciones en las que, con un abordaje rápido y continuo, se resuelven con mejores resultados que con intervenciones que se dilatan en el tiempo«, explica el psiquiatra.

Hay un repunte sobre todos los problemas de salud mental que se abordan, desde  trastornos de la conducta alimentaria a mentales graves como casos de menores con autismo severo o trastorno psicótico, pero también trastornos disfuncionales, problemáticas de autolesiones o intentos de suicidios y, en algunas ocasiones, casos que tienen que ver con el consumo de sustancias. «Es un despunte de toda la patología y supone una sobrecarga del sistema», asevera.​

La asociación también denuncia que el colectivo de los menores es de los que «más signos está dando del agravamiento de los problemas de salud mental provocados por la pandemia y la crisis económica, social y de cuidados devenida de la misma». Este mismo miércoles UNICEF ha alertado de que la pandemia ha puesto «en jaque» el bienestar de los menores en España y que su  salud mental se ha visto gravemente afectada por la pandemia y el confinamiento.

La falta de recursos y sobrecarga del sistema

La AMSM reconoce los esfuerzos de la Consejería de Sanidad por incrementar los recursos: desde la reconversión temporal de una unidad de hospitalización de adultos del Gregorio Marañón en una de adolescentes, hasta la apertura de una nueva unidad en el Hospital 12 de octubre, así como otras nuevas unidades como el hospital de día infanto-juvenil adscrito al Hospital de la Paz.

Sin embargo, lamentan que esto no es suficiente y creen que el aumento de urgencias y las hospitalizaciones es «solo la punta del iceberg» de «una serie de malestares sociales que no pueden ser abordados únicamente a través del aumento de unidades de hospitalización«. Por esto, reivindican que no es urgente solo reforzar los recursos asistenciales de máxima especialización y que es clave reforzar la red comunitaria de salud para poder tratar estos problemas antes de que empeore con trabajadores sociales, enfermeras, psicólogas y psiquiatras, así como fomentar los sistemas educativos y de servicios sociales.

Aunque la falta de inversión ni es un problema nuevo ni es la primera vez que lo denuncia la AMSM. En otro informe del mes de febrero ya señalaban que la Red de Atención a la Salud Mental presentaba importantes carencias. Según estos datos, las ratios de profesionales sanitarios por cada 100.000 habitantes se redujeron entre los años 2008 y 2016, pasando de 5,46 a 5,21 psiquiatras, de 3,10 a 3 psicólogas clínicas, de 0,45 a 0,40 terapeutas ocupacionales y de 0,61 a 0,33 auxiliares de enfermería. En 2018 la Comunidad de Madrid aprobó un plan de Salud Mental pero, según los profesionales, este «no trajo ningún cambio sustancial». La situación no ha hecho más que empeorar desde que comenzó la pandemia y se necesita urgentemente más inversión para abordar la salud mental, ya reconocida como la siguiente ola.

Fuente: Público

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