Gabriel Matzneff, French writer in 2004. Credit: Ulf Andersen / Aurimages

El Tribunal de Apelación ha anulado «por vicios de forma», el primer proceso penal contra el escritor pedófilo Gabriel Matzneff (83 años), mientras la policía judicial sigue instruyendo las acusaciones de un caso que transformó radicalmente las vidriosas relaciones entre la edición, la crítica literaria parisinas y un criminal pedófilo convicto y confeso de sus delitos contra niñas menores de edad durante los años 80 del siglo pasado.

En su día, el mes de enero de 2020, la escritora, editora y realizadora
Vanessa Springora (49 años) publicó un libro célebre, «El consentimiento», contando por lo menudo como Matzneff había abusado de ella, cuando tenía 14 años y él 49.

El libro de Springora precipitó una tormenta devastadora para el escritor, que llevaba años publicando libros donde contaba por lo menudo como seducía, abusaba y violaba niñas menores, beneficiándose de grandes éxitos de crítica literaria y ventas de libros con mucho morbo vidrioso.

Matzneff llevaba varias décadas «glosando» literariamente la pedofilia. Ganó premios literarios y mucho dinero contando esas historias. El libro de Springora contó la cara menos «literaria» de la pedofilia asumida por el escritor. De la noche a la mañana, los editores borraron a Matzneff de sus catálogos. Periódicos, cadenas de radio y tv, comenzaron a tratarlo agresivamente de criminal pedófilo. Y la asociación Ángel azul presentó una querella jurídica.

Año y medio más tarde, el Tribunal de Apelación ha anulado el primer proceso iniciado por la asociación Ángel azul, estimando que había vicios de forma en su querella.

La policía judicial, por el contrario, sigue investigando las denuncias contra Matzneff. Según las fuentes judiciales, parece previsible que, finalmente, el criminal pedófilo podrá evitar el proceso penal por sus delitos, que pudieran estar prescritos, en todos o casi todos los casos.

Queda la ejemplaridad final de la historia. Matzneff quizá se libre de la justicia. Pero ha sido condenado a un ostracismo cívico y moral sin apelación posible.

Ningún editor quiso publicar su respuesta a las acusaciones de una de sus víctimas. Nadie se ha hecho eco de esa respuesta personal, jaleada por sus íntimos, con ningún éxito. El ministerio de Cultura le ha retirado ayudas y subvenciones. Su caso se ha convertido en el
espejo histórico de ciertas perversiones del París literario, que aplaudió y celebró las confesiones de un criminal pedófilo condenado para siempre por el tribunal oficioso de la moral pública.

Matzneff sigue viviendo en un pequeño piso de alquiler muy favorable propiedad de la alcaldía de París, a la altura de la plaza de Maubert – Mutualité, intentando pasar desapercibido detrás de unas gafas negras, caminando lentamente con un bastón, alejándose rápido de cualquiera que lo cruce a menos de cinco metros de distancia.

Fuente: Europe Newspapers

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