La Audiencia Provincial de Valencia ha ordenado reactivar la investigación sobre la fuga de Antonio Anglés Martins, el autor material de los asesinatos de las niñas de Alcàsser, en contra del criterio de la jueza de Alzira que recibió el traspaso de la causa. El tribunal ha admitido el recurso presentado por la acusación popular para proseguir las diligencias iniciadas en 2019 en Reino Unido, tras una comisión rogatoria internacional, que permitieron averiguar algunos datos nuevos.

Vivo o muerto, la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) sigue incluyendo al fugitivo brasileño en la lista de delincuentes más buscados. Bajo las acusaciones de rapto, violación, asesinato, inhumación de cadáver y tenencia ilícita de armas, la orden internacional de captura continúa en vigor.

La jueza de Alzira solicitó a las autoridades de Reino Unido que interrogasen otra vez a Kenneth Farquharson Stevens, el capitán del buque donde se pierde la pista de Anglés en 1993. Tras asegurar en una entrevista televisiva –del programa ‘Equipo Investigación’ de La Sexta– que un miembro de la tripulación había ayudado a Anglés a escapar, la jueza consideró oportuno tomar declaración de nuevo al marinero, que ya está jubilado, pero sus manifestaciones ante la Policía inglesa no permitieron esclarecer cómo logró huir el polizón.

La Unidad de Cooperación Judicial del Gobierno británico informó de las pesquisas a la jueza de Alzira y al Grupo de Localización de Fugitivos Internacionales de la Policía Nacional, que no ha dejado de revisar el caso. Según las últimas declaraciones del capitán y otros marineros del barco, Anglés mantuvo una conversación telefónica con un trabajador de una compañía de transportes de Lisboa mientras estaba retenido en el ‘City of Plymouth’, el buque donde se escondió para huir de Portugal.

La llamada se realizó desde el barco días antes de que atracara en el puerto de Dublín. Momentos antes, el prófugo se había identificado con un nombre falso, Carlos Joaquim Carvalho Gonzales, el toxicómano que le dio cobijo en el puerto de Lisboa, y había mostrado hasta tres documentos de este hombre ya fallecido.

Además, un miembro de la tripulación fotografió al criminal durante la travesía por el océano Atlántico sin saber en ese momento las atrocidades que había cometido en España. Creía que era un polizón cualquiera y no le contó a la Policía que había hecho aquella foto cuando un agente le tomó declaración en Liverpool en 1993.

Tras conocer estos datos, la acusación popular del caso Alcàsser, que ejerce la Asociación Clara Campoamor, solicitó a la jueza la localización de la foto de Anglés y la identificación del agente de transporte que habló por teléfono con el fugitivo.

Sin embargo, la magistrada inadmitió la petición al considerar que no era relevante para la investigación, ya que la presencia del prófugo en el buque ya fue probada por la Policía en 1993. Después del sobreseimiento provisional de las diligencias, la acusación popular presentó un recurso ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial Valencia, que dictó un auto el pasado 1 de febrero para anular la resolución de la jueza instructora.

De esta forma, el tribunal ordena a la magistrada que practique las diligencias solicitadas por la Asociación Clara Campoamor con el objeto de obtener datos nuevos del fugitivo y su posible paradero en el caso de que esté vivo y no hubiera muerto ahogado en la bahía de Dublín.

Fuente: Las Provincias

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