Son niños en toda la amplitud de la palabra. De menos de 14 años. Y, por lo tanto, inimputables. Hasta un total de 37 menores han sido utilizados por dos clanes rumanos, que formaban una misma organización criminal, para perpetrar, que se sepan, 200 atracos a ancianos en cajeros automáticos. La operación Cajeristas no tiene precedentes y es la mayor de tráfico de menores inimputables con finalidad delictiva que se ha llevado a cabo hasta ahora de este tipo. Hay 26 detenidos: 18 son los jefes y los otros ocho, menores con responsabilidad penal (de 14 a 17 años).

El dispositivo, comandado por el Grupo XVI, de delincuencia organizada, de la Brigada de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Madrid comenzó el pasado diciembre y ha culminado con los arrestos el 13 de octubre, el miércoles pasado. Han participado también comisarías de distrito y locales.

Estos niños, que por supuesto estaban sin escolarizar, vivían con sus familias en Madrid (los cinco registros se han llevado a cabo en Getafe y Fuenlabrada) o eran traídos de Rumanía, supuestamente para una vida mejor.

Ancianos golpeados y por los suelos

Pero realmente su destino era ir, en grupos, a zonas calientes de sucursales bancarias. Allí, seleccionaban a víctimas potencialmente vulnerables, sobre todo de edad avanzada, y se ofrecían a ayudarles o los distraían. Cometían hurtos del dinero que sacaban de los cajeros, pero también les golpeaban, hasta tirarlos al suelo, informan fuentes policiales.

Las denuncias de este tipo se fueron acumulando en distintas comisarías de la Comunidad de Madrid y los investigadores olieron que había un patrón común y que una organización criminal debía de estar detrás. Y así era. Los principales responsables eran dos cabecillas de dos clanes familiares con una estructura bien definida.

En la cúspide, estaban esos padres, que seleccionaban las zonas donde debían actuar sus hijos y el resto de esclavos criminales. En un segundo escalón estaban los patriarcas de otras familias, que llevaban a los niños a los lugares concertados. Finalmente, estaban los chavales.

‘Tours delictivos’

Estos últimos, cuando ya estaban policialmente ‘quemados’ (habían sido identificados varias veces), eran enviados a otras provincias españolas, pero también a países vecinos de la UE, para que siguieran operando del mismo modo. Lo que la banda llamaba ‘tours delictivos’.

El 13 de octubre se coordinó un operativo de un centenar de efectivos para arrestar a estos criminales. En los registros se hallaron 10.000 euros, relojes de alta gama, teléfonos móviles y diversa documentación.

Cinco en prisión

El Grupo de Menores de la Policía Nacional (Grume) se ha hecho cargo de los 37 niños inimputables. De los mayores de edad, cinco están ya entre rejas. Los encartados están acusados de trata de seres humanos con fines de explotación delictiva, pertenencia a organización criminal y delito contra los derechos y deberes familiares.

Fuente: ABC

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