La pesadilla que vivieron cinco niñas que hacían gimnasia ha terminado con la sentencia del Tribunal Supremo que condena a su agresor a 15 años de prisión. Una de ellas, la ‘testigo protegida tres’ nació en 2003 y estuvo desde los seis años hasta los 14 practicando la gimnasia bajo la dirección de su agresor. Era una destacada deportista del club y solía ir a campeonatos. Él, prevaliéndose de su autoridad y una diferencia de edad de más de 40 años, le infundía «sentimientos de miedo, respeto y admiración», la hacía tumbarse, a veces en la pista de entrenamiento, y se masturbaba con su pie.

Los «movimientos de fricción continuados» sobre su «miembro viril» hasta «obtener satisfacción sexual» sucedieron en «múltiples ocasiones», según la sentencia. Con ella lo hizo incluso en el domicilio de él, delante de otras alumnas que acudían allí en época estival. Los magistrados estiman que sucedió al menos una vez a la semana.

El hombre, Carlos Franch, era un funcionario de carrera del Ayuntamiento de Betxi (Castellón), sin antecedentes penales, que desde los ochenta era conserje de las instalaciones deportivas municipales y que también entrenaba a niñas del Club Gimnástic de esa localidad de unos 5.000 habitantes. Con unos buenos resultados deportivos, se forjaba una reputación que exculpaba sus insultos a las menores, a las que llamaba «subnormales» y «niñatas de mierda», y sus episodios de furia.

Otra de sus víctimas, la ‘testigo protegida 4’ nació en 2005 y llegó al club a los seis años. Estuvo hasta los once (del 2011 al 2017) bajo su «dirección técnica». Comenzó a sufrir abusos a los diez años, en 2015. Su entrenador le dijo que «necesitaba un masaje debido a la lesión en su rodilla», y la apartó del resto de compañeras. La colocó en un taburete boca abajo, donde comenzó a masturbarse con el pie de la menor. Luego en una competición, dos años después, usaba distintas excusas, como «colocarle las coderas» para poner la mano de la chica en su zona genital. Una tercera víctima, ‘testigo protegida 5’, nacida en 2006, empezó a entrenar con él a los ocho años, usó el mismo método para abusar de ella en dos ocasiones. Entraba en un túnel aterrador que se repetiría más veces.

Hubo otros dos casos antes. Ella, nacida en 1992, comenzó a entrenarse con 14 años y estuvo cuatro años en el club. El hombre la eligió para llevarla aparte, en horas no convencionales, y masturbarse con uno de sus pies, que llevaba hasta su zona genital para frotarse, con la excusa de darle masajes. La perversión exacta que repetiría años después.

La quinta víctima nació en 1994, y también empezó a entrenar a los 14 años. A finales de su segundo año en el equipo, en 2011, Franch comenzó a abusar de ella con la misma excusa de los masajes y explotando su experiencia y la promesa de convertirla en una buena atleta. Le hacía lo mismo que a su primera víctima.

Franch fue condenado en las dos instancias anteriores y ahora el Tribunal Supremo considera acertada la valoración de los testimonios probatorios de las niñas, considerados «persistentes, creíbles, sin contradicciones en lo esencial y sin motivos espurios de las menores víctimas de los abusos, coincidentes en el tipo de tocamientos realizados por el acusado».

«Entre esos testimonios destaca el de dos chicas, respecto a las cuales la sentencia declaró prescritos los hechos (…) si bien no pueden ser objeto de sanción penal, sí que sirven de elemento de corroboración», manifiesta el magistrado Vicente Magro Servet, ponente de la sentencia. «Ambas expusieron que a ellas les hizo exactamente lo mismo en cuanto al modus operandi de acción de pie y órgano sexual para conseguir su satisfacción sexual el recurrente».

A partir de sus testimonios, esos «contactos corporales sin consentimiento a menores de trece años» se prueban como un «ataque sexual a las víctimas, agravado por haberse prevalido el acusado para cometer el delito de una relación de superioridad derivada de su condición de entrenador y director técnico de las gimnastas menores». El Supremo confirma, de esta manera, los 15 años y medio de prisión para el entrenador Franch, por abusos sexuales continuados a tres gimnastas menores de edad.

Fuente: Diario Sur

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